Generaleño y venezolana se casaron por Internet

Imagen: Generaleño y venezolana se casaron por Internet

Tardaron dos años y medio para conocerse, pero cuando ocurrió
decidieron casarse y hoy nos cuentan su historia de amor por la red.

Xinia Zúñiga Jiménez
xinia@perezzeledon.net

A ella le encanta la idea de haber contraído nupcias de esta forma,
pero a él todavía le parece una experiencia chistosa, aunque es
consciente de la responsabilidad que implica un matrimonio y ambos disfrutan
haber encontrado su media naranja.

Dulce María Zapata Torres de 25 años, es maestra de Preescolar
y su familia es de Puerto Ordáz en el Estado de Bolívar, Venezuela;
mientras que Cristhian Rojas Granados de 28 años, es profesor de Dibujo
Técnico y reside en San Isidro de El General en Costa Rica.¿Cómo fue que se conocieron por Internet?

Él: “Todo empezó en la Terminal de Buses de la Musoc en
San José, pues siempre que viajaba compraba el tiquete para la hora siguiente,

con el fin de chatear una hora.

Tenía cientos de contactos, pero empecé a ver nombres y saludé
a Dulce María, pero no me respondió, entonces seguí buscando
gente y al fin me contestó el mensaje”.

“El chat es frívolo y generalmente
se hablan temas superficiales”

¿De qué hablaron esa primera vez?

Él: “Hablamos de ángeles y encontramos afinidad, luego intercambiamos
nuestros correos electrónicos y seguimos en contacto. Nos escribimos
por e-mail unos dos años y medio”.

Así empezó a tejerse esta historia de amor, primero platónico,
porque ninguno de los dos se consideraba novio del otro. En primer lugar Dulce
tenía novio y Cristhian era el típico hombre liberal que ni por
la mente le pasaba tener una relación seria, mucho menos casarse; sin
embargo, el destino y la tecnología los llevaron al altar y en el pasado
diciembre, se juraron amor eterno.

Primero se enviaban fotos por medio del correo electrónico, luego él
consiguió una cámara web y ella podía verlo, pero Cristhian
no a ella. Al fin Dulce también instaló la cámara en su
computadora y ambos conversaban mientras que podían observarse.

¿Cada cuánto tiempo se comunicaban?

Ella: “Al inicio cada cinco u ocho días nos enviábamos
un mensaje, pero nos fuimos comunicando más a menudo hasta que llegó
el momento en que nos hablábamos todos los días y al final chateábamos
cuatro horas diarias”.

Como resultado de todos aquellos mensajes, ambos se agradaron interiormente
y según ella, de él le gustó su forma de ver la vida, sus
principios y valores; mientras que Cristhian comparte la manera de ver el mundo
que tiene Dulce y los valores que profesa.

¿De qué hablaban tantas horas diarias?

Él: “Hablábamos de niños callejeros, de problemas
de drogadicción y la problemática de Hugo Chávez en Venezuela,
por ejemplo. Teníamos afinidad en lo que conversábamos y esos
nos gustó”.

Ella: Nunca me imaginé tener algo con él, porque al principio
fue un contacto más. El me aconsejaba de los problemas que tenía
con mi novio y me sentía a gusto porque hablábamos temas que teníamos
en común.

Él: “Yo tenía más de 50 mensajes y al principio
ella era una más de la lista de contactos que tenía para chatear
de vez en cuando. Es curioso porque desde el principio ella me llamó
la atención y cuando sufrí una enfermedad, Dulce se identificó
mucho conmigo”.

¿Qué decían sus padres de esta “relación”?

Ella: “Se asombraban por la cantidad de horas que pasaba en Internet,
pero es que cuatro horas al día se iban muy rápido, no nos alcanzaban…”

Él: “A mis padres les preocupaba la responsabilidad que implica
un matrimonio”.

Ambos indican que eran simplemente amigos. Dulce tenía un novio, pero
terminaron por circunstancias aparte, nunca por Cristhian y él ni siquiera
tenía novia, más bien sus planes eran comprar una propiedad y
vivir solo en una zona rural. El matrimonio para él no estaba entre sus
planes, aunque en una ocasión le comentó que le gustaría
una persona como ella para algo serio, pero asegura que era como tirar flores
por Internet.

“Teníamos la certeza de haber
encontrado la pareja adecuada”

Después de dos años y medio de comunicarse por Internet y una
que otra llamada telefónica, el año pasado Cristhian aprovechó
las vacaciones de 15 días en el Colegio Técnico Profesional de
San Isidro y decidió ir a Venezuela; en primer lugar nunca había
salido del país y como segundo motivo, conocería a Dulce María.

Asegura que fue un viaje muy cansado, porque Dulce vive al sur de Venezuela
y de la capital a su casa son diez horas en autobús; además, un
problema de salud lo mantenía durmiendo mucho por los medicamentos y
casi no disfrutó el viaje; sin embargo, llegó a su destino.

La familia de ella lo recibió muy bien –según dijo- y fue
en el Parque Cachamay, donde lo llevó Dulce María para que dieran
un paseo, que se empezó a concretar esta historia de amor. Ahí
hablaron sobre la posibilidad de casarse.

Todo marchaba muy bien, hasta que la familia de ella les aconsejó que
se dieran más tiempo, ya que en dos años y medio era la primera
vez que se trataban personalmente y que el matrimonio era algo muy serio.

No obstante, hicieron un segundo intento y les plantearon de nuevo la idea,
pareciera que aquel encuentro los había flechado. Claro, la boda no sería
de inmediato, ya que Cristhian debía regresar a Costa Rica y terminar
el curso lectivo; además, deseaban esperar un poco más, ya que
nunca hubo prisa.

Según indicó Dulce María, a su padre le aterraba la idea
de que su única hija (los otros dos hijos son varones) se casara y se
fuera a vivir al exterior.

¡Y escogieron la fecha!

En julio del año pasado, cuando Cristhian fue a Venezuela, por coincidencias
quizás del destino, estaban impartiendo un curso prematrimonial y se
animaron a hacerlo; es decir, él fue a conocer una amiga que tenía
por la red y regresó a su casa con el curso hecho y la fecha fijaba para
la boda.

El 22 de diciembre fue la boda civil en Venezuela y el 25 la ceremonia oficial
por la Iglesia Católica. Ese día Cristhian y Dulce terminaron
de mandarse mensajes por Internet, regresaron en enero a Pérez Zeledón
y aseguran que son el uno para el otro.

Ella: “A mi me encanta la idea de estar casada así, porque es
una experiencia nueva, pero muy enriquecedora”.

Él: “Yo le hacía saber que casarme jamás. A nivel
mundial no es tan raro encontrar pareja por Internet y aunque no me he puesto
a investigar, aquí no es muy común”.

Según Cristhian, Internet es un medio muy fácil para engañar,
pero considera que si la persona es honesta también existe la oportunidad
de ser transparente.

Él: Tuvimos una amistad bastante sincera, sin disfraces y sin tener
que decirle cosas bonitas para agradarle y viceversa.

El proceso de nosotros fue inverso a lo normal, porque primero nos conocimos
internamente, luego nos agradamos externamente y después nos animamos
a tomar la decisión”.

¿Han hablado de hijos?

Al consultarles sobre este tema, ella se apresura a decir que desea tener tres,
aunque él indica que quizás uno, porque hasta hace poco ni siquiera
podía pensar en estar casado, menos en ser padre de familia.

Por último, Dulce María aconseja a los solteros y a quienes tengan
los corazones rotos, que busquen su amor por Internet porque ellos son la prueba
real de que se puede dar. Y Cristhian añade que sí es factible
encontrar la media naranja por la red.


Parque Cachamay, ubicado
en Puerto Ordáz, Estado de Bolivar.

Parque Cachamay

Previo al ingreso al Colegio
de Abogados, lugar donde se
realizó
La actividad social con motivo del
Matrimonio por la Iglesia Católica.

Parroquia Sagrada Familia,
durante la celebración del Matrimonio
por la Iglesia Católica.

Durante el matrimonio civil


22 Febrero, 2005

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