Generaleño ha subido al Cerro Chirripó 48 veces

Imagen: Generaleño ha subido al Cerro Chirripó 48 veces

Ha estado a 10 grados bajo cero. Su próxima meta es
dormir en Los Crestones.

Xinia Zúñiga J.

El que ha tenido la oportunidad de ir al Cerro Chirripó, la montaña más alta de Costa Rica con 3.820 metros sobre el nivel del mar, puede contar de las maravillas que se observan en este Parque Nacional. Ahora imagínese todas las anécdotas que puede contar alguien que ha ido 48 veces.

En Ciudadela Blanco, San Isidro de El General, vive el hombre que tiene quizá el mayor récord de ascensos al Cerro Chirripó, él es Luis Angel Quesada Ávila de 54 años de edad.Su amor por la naturaleza se inició desde que tenía unos 10 años, cuando formaba parte del único grupo Scout que ha existido en Palmares de Pérez Zeledón, donde nació.

“Recuerdo que me sentaba a observar la Cordillera de Talamanca y soñaba con poder hacer algún día un viaje”, manifestó Quesada en su oficina de Bienes Raíces, ubicada en la ciudad generaleña.

Pero aquel sueño de niño se concretó hasta los 18 años de edad, eso fue en 1968. En aquella época era muy difícil subir al Chirripó, porque aún no había sido declarado Parque Nacional y se necesitaba vaqueano para poder llegar.

Según cuenta don Luis, los viajes se hacían de una semana y se pagaban ¢10 por una bestia. Se tomaba un día para descanzar y dormían en el Valle de Los Conejos, con muchas limitaciones porque el refugio era de zinc y el sueño se conciliaba en el suelo.

“Todos dormíamos hechos un puño para poder calentarnos;además, tres piedras nos servían para cocinar y el agua había que traerla a unos 30 metros. En ese primer viaje no pudimos llegar hasta la cúspide del cerro, sino hasta dos años después, en 1970. Fue algo inexplicable estar ahí… un sueño hecho realidad”, expresó.

Agregó que antes se decía que el Chirripó estaba “chucaro”, porque se pegaba un grito o se disparaba y se ponía oscuro y al momento estaba lloviendo, lo que comprobamos en varias ocasiones, era algo extraño, pero ocurría.

La inquietud de don Luis por seguir ascendiendo la montaña continuó y en 1972 regresó, pero las condiciones de hospedaje aún eran muy difíciles, porque el refugio no tenía divisiones y cuando se cocinaba nadie podía acostarse. Por eso, hicieron una pared con cañuela, pues era lo único que se tenía al alcance.

“Después de 1975 cuando se creó el Parque Nacional Chirripó, se construyó un refugio, pero duró muy poco y luego se hizo otro en Base Crestones. Actualmente el que existe tiene capacidad para 60 personas y su construcción fue todo un acontecimiento, porque los materiales se subieron en bestias y helicóptero.”

Con respecto al sendero que se utiliza para subir desde San Gerardo de Rivas, don Luis señaló que se ha modificado mucho, pues se han quitado partes muy empinadas.

Como dato curioso agrega que en 1975, la Municipalidad le pagaba ¢5.000 por año al señor Virgilio Elizondo (Q.d.D.g), para que le diera mantenimiento al sendero.

El tigre anduvo cerca

Consultado que si en aquellos primeros viajes habían animales salvajes, dijo que en varias ocasiones observaron huellas del tigre y que al parecer anduvo cerca, pero que nunca lo vieron. Lo que sí observaron fueron dantas y cabros; además, recuerda que los conejos estaban por montones.

En cuanto a la temperatura, Quesada subrayó que ha estado a 10 grados bajo cero y que la más baja ha sido 11. También en uno de sus últimos viajes se propuso amanecer a pocos metros del albergue en una bolsa de dormir y además, lo ha hecho en una tienda de campaña, al punto de amanecer escarchada. Su propósito es experimentar nuevas sensaciones.

“Cuando no había albergue, recuerdo que una noche era tanto el frío que a las 11:00pm nos levantamos a envolvernos en los peleros de las bestias para poder calentarnos un poco. Unos visitantes que nos vieron, nos manifestaron que ellos no se animaban a pasar ahí la noche”, indicó Quesada, quien comparte la idea de que ahora quedarse en este parque es como dormir en un hotel.

¿Qué lo atrae tanto?

Una o dos veces pueden ser suficientes para conocer todas las bellezas que encierra el Chirripó, pero 48 veces parecen ser demasiadas; sin embargo, para don Luis este lugar tiene algo místico que atrae mucho al visitante, quien no puede resistirse a volver, como le ha ocurrido a él desde 1968.

“La quinta vez que subí, lo hice después de trabajar todo el día y empezamos a ascender a la 1:00am con carga. No olvidaré que dije no vuelvo más, pero después de eso he ido 43 veces más. Voy hasta tres veces por año, he subido en todas las épocas”, añadió.

Consultado sobre cuál es la mejor época para ir al Chirripó, dijo que todas tienen su atracción, pero que en lo personal le gusta en diciembre, enero y febrero, pero que también un año fue en octubre en compañía de un suizo, quien iba con la intención de comer hongos, los cuales en ese país cuestan $300 el kilo, lo cual la mayoría de visitantes no sabe.

“De marzo en adelante hay muchas quemas forestales y se pierde mucho la visibilidad. Por eso, me gusta ir en el verano y mejor si me encuentro con una noche de luna llena, lo cual es fabuloso”, subrayó.

Otra meta

Como si fuera poco todo lo que ha vivido durante sus 48 viajes, Luis Quesada tiene en su mente una meta que pareciera quijotesca, ya que anhela pasar una noche en Los Crestones, es decir, dormir en las famosas piedras con forma de indios, las cuales se ubican a una media hora del albergue y donde podría ser más frío.

Por Herradura

Para ir al Cerro Chirripó hay dos vías, una por San Gerardo de Rivas y la otra por Herradura; ésta última es la ruta más difícil, porque la caminata se debe realizar en tres jornadas. Se parte de Herradura hasta la última casa propiedad del señor Rodolfo Elizondo; el siguiente día se camina hasta El Paso de Los Indios y luego hasta Base Crestones.

“Lo difícil es que como no se pueden ingresar bestias para subir la carga, hay que caminar con maletas sin otra opción para llegar; además, se camina la mayor parte del último día sin agua y el sol es muy fuerte, sin que hayan sombras para descansar. En febrero se pasa quebrando el hielo con los pies, pero el paisaje lo recompensa todo, ya que hay vista hacia el Valle Central, el Océano Pacífico y Atlántico. Por aquí he ido 8 veces”, manifestó.

El señor Quesada también ha sido durante 16 años el cronometrista de la Carrera Internacional Campo Traviesa al Cerro Chirripó y forma parte del Comité Organizador. Además, pertenece al Comité local, regional y nacional de las Áreas de Conservación.

“Cada año suben 150 corredores de diferentes países, quienes vienen por sus medios; no obstante, para el próximo 12 de febrero del 2005 se realizan gestiones con el fin de que suban 200”, reveló.

Aunque este hombre ha ido casi 50 veces al cerro, dijo que nunca ha participado en esta competencia y que quizá nunca lo hará, porque considera que quienes lo hacen son fuera de serie, ya que si cuesta ir caminando, ahora imagínese corriendo.

Señales con espejos

Desde hace ya varios años en el viaje por Herradura, don Luis y sus compañeros llevan espejos hasta el Cerro Urán, llaman por celular a algunos amigos y les hacen señales con espejos, las cuales han sido observadas en diferentes puntos del cantón. El 10 de febrero del 2005 será el próximo espectáculo entre las nueve y diez de la mañana.

Al preguntarle que cuántos viajes más hará, don Luis Quesada dijo enfático que seguirá visitando la montaña más alta de Costa Rica hasta que Dios le dé fuerzas para llegar. Pretendía igualar su edad –54 años- con los viajes, es decir, le faltarían 6, pero aunque seguirá ascendiendo, también irá a otros sitios turísticos del país.

Por último, indicó que su mensaje para quienes deseen ir por primera vez al Cerro Chirripó es que suban despacio, pero en forma continua, para no maltratarse mucho y disfrutar de las bellezas naturales.


Don Luis Quesada Ávila en las afueras de su oficina en San Isidro

Según don Luis Quesada, en países como Suiza se pagan
hasta $300 por kilo de estos hongos

Inauguración del Albergue en Base Crestones

Foto histórica. En 1968 don Luis tomó esta
foto del grupo de Boyscouts de Palmares

Así de frío se pone el Cerro Chirripó

Don Luis Quesada en uno de sus últimos ascensos al Cerro
Chirripó

30 octubre, 2004

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