Estancado proyecto de Príncipe de la Paz

Príncipe de la Paz

Carlos L Monge B
prensa@perezzeledon.net

Las secuelas de una vieja disputa por tres nacientes de agua mantienen estancado el proyecto de reconstrucción del monumento al Príncipe de la Paz, a diez meses de que la escultura fue destruida por una descarga eléctrica, en Pérez Zeledón.

Aunque se habla de que Rafael Fonseca (dueño del terreno donde se encuentra ubicada La Piedra de San Rafael Norte, sobre la cual estuvo el viejo monumento) está en disposición de conceder beneficios y  negociar la propiedad con un comité para la restauración de la efigie, no ha habido avances efectivos.

La emblemática escultura fue fulminada por un rayo en junio de 2015.

La emblemática escultura fue fulminada por un rayo en junio de 2015.

Tampoco hubo iniciativas formales, en el seno de la Municipalidad de Pérez Zeledón, para recuperar un monumento que mucho ha tenido de religioso, pero más de atractivo turístico, por su valor paisajístico. El Príncipe de La Paz  era una efigie de doce metros de altura, de Jesús extendiendo un brazo con la palma mirando al cielo, que dominaba un amplio sector del extenso Valle de El General.

El monumento fue edificado en 1980 con el beneplácito del anterior titular de la propiedad, pero Fonseca adquirió la piedra (de la cual solamente se aprecia una ínfima parte) como un enorme banco de materiales para la construcción.

El nuevo propietario consiguió los permisos necesarios para el aprovechamiento de la piedra, pero encontró la oposición de la administración del acueducto de San Rafael Norte. En momentos en que iba a comenzar el proyecto empresarial se dio un enfrentamiento que estuvo al filo de alcanzar ribetes de gravedad, de no ser por la aparición providencial de la Fuerza Pública.

El proyecto de construcción de un centro de peregrinación y de reedificación de la escultura se mantiene estancado.

El proyecto de construcción de un centro de peregrinación y de reedificación de la escultura se mantiene estancado.

Se trataba de proteger tres fuentes de agua, una de los cuales abastece al sector del barrio Las Quebradas conocido como Calle Barrantes y descarga en La Pizota, que alimenta el acueducto de San Isidro de El General.

Gracias a la reforestación natural,  al menos uno de los chorritos que antes se secaban, hoy mantienen  un caudal de agua, durante el verano, expresa Marco William Granados, líder del movimiento que procura la restauración del símbolo y de protección de las nacientes.

Pero el rayo que destruyó la escultura vino a rubricar las diferencias entre el propietario de La Piedra y la ASADA. Hoy, no avanza el proyecto de construcción de recinto de peregrinación que se quería y tampoco el proyecto de explotación de la piedra. Prevalece –y esto no es negociable- el interés por conservar las nacientes de agua, según expresa Granados.

Tras la fulminación de la escultura (la fibra de vidrio volatilizada y la estructura metálica fundida), ocurrida en junio de 2015, hubo reuniones en que estuvieron integrados representantes de diversos sectores de la sociedad generaleña, con el fin de encontrar las vías de reedificación del Príncipe de la Paz.

La comunidad de Calle Barrantes se vería perjudicada, si faltaran las fuentes de agua.

La comunidad de Calle Barrantes se vería perjudicada, si faltaran las fuentes de agua.

Ideas van, ideas vienen, pero no avanzan. Se ha pensado en la construcción de una capilla y, sobre ella, una nueva imagen; de un atractivo punto de peregrinación rodeado de arboledas frutales;  y hasta se ha insinuado la posibilidad de esculpir la propia piedra, a la manera en que lo hicieron los estadounidenses con sus “Padres Fundadores de la Patria”.

Pero en todos los casos hay barreras que superar: que el comité de restauración llegue a un entendimiento con el dueño de la piedra, pueda encontrarle salida a las exigencias legales (que podrían resolverse cediendo la ejecución de la obra a la Asociación de Desarrollo Comunal de San Rafael Norte) y consiguiendo el dinerito para comprar la piedra y otros terrenos colindantes, cuyo monto podría andar en los 200 millones de colones.


11 abril, 2016

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