Es urgente el Plan Regulador para reanimar a Pérez Zeledón

San Isidro de El General.

Carlos Monge
prensa@perezzeledon.net  

L
a carencia de un Plan Regulador tiene a Pérez Zeledón en tal grado de estancamiento que ni siquiera el dueño de una finca puede fraccionar su propiedad para darles un lote a sus hijos, de no ser que cumpla un rompecabezas de exigencias que parece imposible.

La declaratoria de camino público demanda una serie de requisitos.

La declaratoria de camino público demanda una serie de requisitos.

No puede fraccionar la propiedad para que sus hijos construyan, si no tiene un camino con cordón y caño; sus hijos no pueden solicitar permisos de construcción, si no tienen la aprobación municipal; no van a conseguir los permisos de construcción si no cuentan con electricidad y no le van a dar electricidad si no tienen camino público; el camino no podrá ser público si termina en una propiedad privada…

No se puede. Son tantos los requerimientos institucionales, tantas las leyes, tantos los mandatos, tantas las improvisaciones y tantas las metidas de pata, en lo relacionado con caminos y con el fraccionamiento y la urbanización de fincas (sin tomar en cuenta relacionado con las propiedades agrícolas) que si se quiere salir de semejante atascadero, la Municipalidad de Pérez Zeledón deberá tomar medidas apropiadas a las necesidades particulares y sociales del cantón, por medio de un Plan Regulador.

La urbanización espontánea origina situaciones que luego son muy difíciles de resolver.

La urbanización espontánea origina situaciones que luego son muy difíciles de resolver.

Pero el tema del Plan Regulador se las trae, al menos en Pérez Zeledón: costó años y una millonada hacer una propuesta de Plan que generó no pocos bochinches y manifestaciones, al inicio del presente Gobierno local. Y una posterior iniciativa de la actual Alcaldesa, para cumplir con un requisito indispensable del  Índice de Fragilidad Ambiental (IFA), también duerme el sueño de los justos.

En la Municipalidad hay empantanadas doscientas solicitudes de declaratoria de camino público y los regidores están plantados en que no van a aprobar una más –así no se vuelva a construir o a fraccionar una finca agrícola- ante la posibilidad de que, por desaciertos legales, se les pueda seguir un juicio que dé con ellos en la cárcel.

 

La urbanización controlada es un dolor de cabeza, pero la improvisada puede traer consecuencias.

La urbanización controlada es un dolor de cabeza, pero la improvisada puede traer consecuencias.

Así quedó de claro el problema en que se encuentra el cantón de Pérez Zeledón, durante una visita del director de Urbanismo, del Instituto Nacional de Vivienda y Urbanismo, Leonel Rosales Maroto, al Ayuntamiento, reunido en sesión extraordinaria el 27 de marzo de 2014.

Le sorprende, al funcionario, ver que San Isidro se hace cada vez más grande, y que en el INVU no se estén dando ni cuenta. El problema deriva de toda una serie de incongruencias y situaciones que podrían ser ilegales, que van desde la autorización de caminos que no cuentan con las características indicadas en la legislación y la negación o el otorgamiento de visados de planos arbitrariamente, hasta la aceptación de una peña para zona verde…

De hecho, no hay un inventario, en la Municipalidad, que establezca con claridad cuáles caminos existen y cuáles son sus propiedades. Y no hay que complicarse yendo muy largo: basta con observar el imperio de la Municipalidad sobre el estadio municipal o la plaza de deportes de El Cañaveral.


10 abril, 2014

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