¿Es el MINAET un obstáculo para el desarrollo?

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Por Óscar Esquivel Garrote, cédula 2-330-409
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Óscar Esquivel Garrote.

Nacer  en un  país democrático tiene sus implicaciones y usualmente no percibimos detalles como que vivimos  bajo un régimen de derecho,  al amparo de las leyes.

Estas leyes son el producto de una negociación entre las fuerzas directas  e indirectas que se conjugan en y con el Poder Legislativo. Aquí es  en donde nuestras diputadas y diputados, representantes del pueblo costarricense y elegidos por nosotros mismos, a través del voto, formulan las leyes que viene a regir, marcar u orientar el quehacer  diario de nuestro país. Por lo tanto decir que,  “El MINAET es un obstáculo para el desarrollo en Pérez Zeledón y por  extensión en la Región Brunca”, es olvidarnos que nos regimos por leyes que hasta el mismo MINAET, municipalidades, instituciones e individuos deben acatar y cumplir.

Recientemente en la radio y algunos foros se ha repetido la idea o percepción de que el MINAET es un obstáculo, pero en realidad el derecho a un ambiente sano y la salud de los  ecosistemas, sean estos humanos o silvestres, esta consignado en la constitución y  las leyes ambientales  relacionadas. Es decir, aquí se consigna un derecho sagrado para el bien de estas y las futuras  generaciones, pero sin olvidarnos que en ese derecho humano se incluye a la naturaleza proveedora de oxígeno, agua, ozono, paisaje, medicinas, bosque, ríos y mares.

Si el desarrollo humano no mira la naturaleza como el principal socio, ¿Qué vamos a dejar de herencia a las futuras generaciones? Si las demás  instituciones, municipalidades, empresas  y organizaciones comunales se olvidan de la naturaleza, esa amiga que cada día estrujamos más y que  no se valora adecuadamente, entonces estamos perdiendo el norte y la función del ser humano en nuestro paraíso terrenal.

Por eso, es recomendable que se lleve a cabo una planificación de nuestro territorio, una comunicación y coordinación entre las partes  para clarificar los aspectos legales, la viabilidad ambiental de las obras y las necesidades de bien común que requieren esfuerzos coordinados para el progreso de la región.

¿Cuál es el negocio para un país, una región, una comunidad, las instituciones, y municipalidades?, si tan sólo nos llenamos de obras y el día de mañana no contamos siquiera con agua para la industria, para vivir en las ciudades o para el  riego agrícola.

La naturaleza es nuestro principal socio para el desarrollo, pero no podemos sacrificarla en extremo, al punto que no tengamos condiciones de vida el día de mañana.

Cabe preguntarnos: ¿Quién hace la fijación de carbono en el planeta? ¿De dónde viene el agua que consumimos? ¿De dónde viene la energía de  nuestras casas e  industria o la materia prima de la construcción de nuestras ciudades? La respuesta es clara y no  hay objeción: La naturaleza es nuestro único y principal proveedor y en las leyes contamos con una previsión para su adecuada protección y sostenibilidad.

De ahí que en mi opinión, no es el MINAET ningún obstáculo para el desarrollo, pues se basa en las leyes  del país que son de acatamiento general, y que buscan el bien común del hoy y del mañana.  El principal obstáculo es el egoísmo y la avaricia humana. El obstáculo está en el desconocimiento de los trámites y aspectos legales que se deben cumplir para accesar a los bienes y servicios de la naturaleza.

La Región Brunca al igual que el resto del país, debe hacer un esfuerzo por agilizar los trámites burocráticos, mejorar la comunicación y la coordinación entre instituciones, gobiernos locales, comunidades y empresa privada para un mejor resolver.
 
Por eso, recomiendo a quienes piensan, creen y afirman que hay obstáculos en las instituciones, que nos dirijamos a  nuestro Poder Legislativo para recomendar sobre las partes de la ley que deben ser modificadas, de manera que puedan satisfacer todas las necesidades de desarrollo sostenible que requerimos.

De no ser por el respeto a  las leyes, que buscan un  equilibrio entre las partes interesadas, creo que Costa Rica estaría lleno de cráteres  y paredones inservibles de origen minero, aguas más  contaminadas y no dispondríamos siquiera de parques nacionales en donde encontramos oportunidades de recreación y acceso a servicios ambientales  esenciales.

El ser humano tiene un reto en aprender a vivir en armonía con la naturaleza y debe corregir el rumbo  tan artificial que le estamos dando a  nuestras ciudades, siguiendo posiblemente modelos extranjeros. La Región Brunca de Costa Rica aún está a tiempo y puede seguir siendo silvestre y desarrollada si así nos lo proponemos.

La naturaleza  no debe ser algo ajeno, que concebimos solo en un área silvestre protegida de difícil acceso y en algún rincón de la Patria. Parte de la naturaleza original y autóctona de  la región, debe permanecer junto con las ciudades que nuestras hijas e hijos esperan de nosotros.

El desarrollo debe continuar, pero sin olvidarnos de la naturaleza y por ende de nosotros mismos.


16 Septiembre, 2010

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