Entre más prohibiciones de tránsito más infracciones a la ley

Sírvase usted...

Carlos Monge
prensa@perezzeledon.net

L
os conductores de la laberíntica comunidad de San Isidro de El General se encontraron en la primera semana de junio de 2014 con nuevas señalizaciones de tránsito que causan duda e invitan a la rebeldía de los conductores.

Dos en espera, para atravesar donde está prohibido.

Dos en espera, para atravesar donde está prohibido.

Son las denominadas “islas canalizadoras”, destinadas controlar y dirigir a los conductores en los carriles apropiados, con el fin de obtener una operación eficiente y ordenada de una intersección y que, por el contrario, son “desobedecidas” sistemáticamente.

Dos de esas islas fueron pintadas en el centro de la carretera interamericana, una frente al edificio de los tribunales de justicia y otra frente a lo que fue el Parque de la Madre.

La primera es para impedir el viraje en U frente a los tribunales y la segunda para girar a la izquierda, por la ruta alterna de la Fuerza Pública. Pero “nadie” las toma en cuenta, ya porque se desconoce su significado, ya porque no las observan (a pesar de que es muy visible) o ya por simple rebeldía.

Ahora hay que venir a dar la vuelta aquí.

Ahora hay que venir a dar la vuelta aquí.

Las islas vienen a modificar un viejo uso. Una importante cantidad de conductores que viaja por la interamericana hacia el sur y requiere devolverse hacia el norte (o estacionarse frente al edificio de los tribunales) ha acostumbrado a girar en U frente a los tribunales de justicia; pero ahora no puede hacerlo, debido a la isla canalizadora.

En su lugar, el conductor tiene que continuar hacia el sur por un trecho adicional de doscientos metros, atravesar la entrada al centro de San Isidro y salir de nuevo a la carretera por la Y Griega, en una maniobra igual o más difícil que la que solía hacer frente a los tribunales. Autoridades de la Dirección General de Tránsito afirman que no recuerdan que frente a los tribunales haya existido accidente de tránsito alguno, en años.

La otra isla es para “impedir” que los conductores hagan giros izquierdos, hacia la calle de la Fuerza Pública, algo que de por sí, ya estaba prohibido desde que la intersección fue demarcada con líneas amarillas y blancas y se había eliminado una vieja señal vertical que autorizaba hacer el viraje.

No se puede alegar desconocimiento de la ley.

No se puede alegar desconocimiento de la ley.

Nada. Algunos conductores siguen girando en U frente a los tribunales, pasando por encima de la isla y otros se detienen sobre la otra isla a esperar espacio para atravesar dos carriles con enormes flechas en sentido contrario. Ignoran que, en el cumplimiento de la ley, un inspector de tránsito puede estarlos esperando con una boleta de 47 mil colones.

Se argumenta que la nueva demarcación es el paso previo a la instalación de un sistema de semáforos, en la entrada principal al casco central de San Isidro.

A las dificultades características de una pequeña ciudad que ha crecido espontáneamente, con calles o avenidas interrumpidas por los edificios que se siguen construyendo a espaldas de la planificación urbana, se suma un lento y para algunos inexplicable tratamiento de las regulaciones de tránsito: señales de alto para los que viajan por la vía principal y no para los que salen de vías secundarias (barrio Santa Cecilia); una señal de tránsito que indica que no hay vía hacia un edificio (frente a la esquina suroeste del Estadio Municipal), señales retorcidas, recostadas al suelo o aparentemente desaparecidas (por doquier), se van sumando más y más señales amarillas.


8 junio, 2014

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