En Playa Dominical: Murió tortuga en peligro de extinción

Imagen: En Playa Dominical: Murió tortuga en peligro de extinción

La comunidad le preparaba una gran fiesta de bienvenida, pero pereció
tres días antes de la fecha.

Xinia Zúñiga Jiménez
xinia@perezzeledon.net

La Asociación Programas Sociales de Dominical y toda la comunidad en
general, están de luto porque el 12 de febrero fue vista por primera
vez una Tortuga Baula en esa zona, la cual medía 1 metro con 77 centímetros,
y el pasado 20 de marzo del 2005 a las 2:00 p.m. apareció muerta al ser
golpeada por un barco, ya que regresó al mar por no tener la oportunidad
de desovar.

Esta especie contemporánea de los dinosaurios y sobreviviente de las
glaciaciones, podría desaparecer por el saqueo de huevos, el turismo,
la contaminación y la pesca industrial, de acuerdo a los expertos en
la materia.

La tortuga Baula (Dermochelys coriácea), que ha permanecido
en el planeta durante 110 millones de años, se está extinguiendo
por la acción humana, según reveló un estudio de científicos
estadounidenses. De acuerdo con información suministrada a PerezZeledon.net
por Denia Rojas Jiménez de la Asociación Programas Sociales de
Dominical, la aparición se realizó el mismo día que se
celebraba un torneo de surf y fue vista por muchos competidores de diversas
playas, vecinos y público en general.

La desorientaron


Varias vecinas de Dominical con la tortuga

Lo lamentable del caso, según Rojas Jiménez, fue que la tortuga
no pudo desovar porque ahí casi no hay espacio desocupado y habían
muchas personas, luz y otros obstáculos que la desorientaron.

“El pasado 14 de marzo salió frente al Restaurante El Coco y
ya había hecho un hueco para desovar, pero unos turistas se acercaron
para tomarle fotos y molesta se metió en el mar”, indicó
doña Denia. Ante la aparición de este animal en peligro
de extinción, organizaron y repartieron volantes para que la población
contribuyera si la tortuga salía, con el fin de no molestarla y hasta
la Guardia Rural fue testigo de ello, mismos que ofrecieron ayuda para realizar
patrullajes; no obstante, el esfuerzo fue en vano.

”Nuestra amiga apareció muerta antes del sector de Roca Verde,
golpeada por un barco, pero procedimos a abrirla y le sacamos 80 huevos grandes
y 15 huevos sanos. Esperamos en Dios que estuviesen fecundados y que lleguen
a nacer, porque sería algo así como ver un dinosaurio en nuestros
tiempos”, señaló doña Denia.

Niños y jóvenes involucrados


Muchos niños ayudaron a extraer los huevos de la tortuga muerta

Pese a que el final no fue el esperado, se rescata que niños y jóvenes,
supervisados por adultos, fueron los que estuvieron al frente de todo el trabajo
de abrir la tortuga, sembrar los huevos, buscar si tenía chip o no y
limpiar el vivero.

“Hacemos un llamado a todas las personas para que cuando estén
en las playas y vean estos bellos e inofensivos animales no los molesten, no
hagan ruidos, no se acerquen, no usen repelentes cerca de ellas, no fumen y
si tratan de desovar que borren las huellas para que no se roben los huevos,
con el fin que las futuras generaciones tengan la oportunidad de conocer a estas
criaturas de Dios”, subrayó doña.

Pocos ejemplares

La investigación de las universidades estadounidenses de Indiana y
Drexel, prueba que subsisten muy pocos ejemplares de esta especie, que convivió
con el mamut y el tiranosaurio y sobrevivió a catástrofes planetarias
como las glaciaciones.

Según información en nuestro poder, 1.362 tortugas desovaron
en 1988 en Playa Grande, el principal punto de anidación del Océano
Pacífico occidental, pero sólo trece años más tarde,
en el 2001, acudieron a desovar apenas 69 ejemplares.


La tortuga yace muerta frente a Roca Verde en Dominical

Spotila dirige un grupo de biólogos que estudia desde hace 12 años
a estas tortugas de color negro con manchas blancas, las únicas que no
tienen caparazón sino una cubierta de cuero duro y que, con un peso de
600 kilogramos y un largo de 2,5 metros, son los reptiles más grandes
del planeta.

Los investigadores viajan cada año al pequeño oasis natural de
Playa Grande. Allí observan a los ejemplares y, mediante una inyección,
incorporan a su torrente sanguíneo un microchip inocuo, del tamaño
de un grano de arroz, que les permite monitorear a las tortugas mientras navegan
miles de kilómetros por año. La especie puede hallarse desde las
costas de Alaska hasta el sur de África.

“Cada año hay una disminución de 25 por ciento del número
de tortugas que se reproducen”, comentó un conocedor de la materia.

Lucha por la conservación

A través de la fundación The Leatherback Trust, se han recaudado
300 mil dólares en donaciones procedentes de Estados Unidos y Europa.
El propósito es reunir de tres a cinco millones de dólares para
adquirir una parte del territorio de Playa Grande “una faja de 1,7 kilómetros
de largo sobre la costa” y donarlo al Estado de Costa Rica para que éste
lo administre como un parque nacional.

“El mundo debe entender que no todas las playas pueden ser explotadas
para el turismo, hay zonas que deben mantenerse silvestres”, explicó
Mario Boza, miembro de la Wildlife Conservation Society (WCS).

Y ahora sólo queda esperar para ver si nacen los 80 huevos que se rescataron
en Playa Dominical, y de esta forma contribuir a preservar la Tortuga Baula,
reptil que está a punto de desaparecer por culpa del ser humano.


22 abril, 2005

Anúnciate Gratis