Emplazan a Salud por fetidez de las lagunas de oxidación

Malos olores

Carlos Monge
prensa@perezzeledon.net

El Ministerio de Salud, tan correcto y diligente en la aplicación de la ley, deberá ver qué hace con la laguna de oxidación de San Isidro de El General, porque ahora sí se puso hedionda y ya los habitantes de los barrios aledaños  y hasta la Cámara de Comercio están que zapatean.

Peor es el inconveniente a resolver si se toma en cuenta que la Cámara de Comercio, Turismo, Industria y Agricultura de la Región Brunca ya había emplazado a Oscar Núñez, presidente ejecutivo del Instituto de Acueductos y Alcantarillados (ICAA), por el estado de las lagunas (con fecha 28 de marzo de 2011) y todavía está esperando  el acuse de recibo.

La laguna nunca olió bien, pero, por falta de un mejor mantenimiento, a más de treinta años de que se le construyó, desde hace rato se encuentra en punto de saturación, debido a lo cual no está oxidando los contenidos residuales y éstos, a decir de la escatología, se convierten “gases y sobrenadantes”.

Una explicación

Dice un artículo científico, en la página “dinamicaambiental.com” que “Los microorganismos, en su proceso de degradación, actúan como bio-polímeros, formando flock que al precipitar, forma un lecho bacteriano”.

Agrega: “Este lecho puede trabajar en forma anaeróblica, generando gas metano; cuando esto ocurre y la cantidad de gas supera a través de su presión el peso de los barros, éstos se liberan hacia la superficie, generando olor a pantano.

¡Ojalá fuera a pantano! La laguna de oxidación de San Isidro está en una hondonada por donde pasan los vientos del litoral Pacífico en su ruta a San Isidro, dejando el aroma –cuando el gas todavía no ha agarrado altura- por los barrios El Hoyón y Las Américas.

El problema de las lagunas es que la gente cree que funcionan con poco mantenimiento. No requieren mano de obra intensiva, pero sí es necesario controlar el contenido. Por lo general –dicen los estudiosos- los sistemas de tratamiento de aguas residuales están constituidos por tres lagunas: la primera anaeróbica, la segunda facultativa y la tercera aeróbica.

Y aquí, lo que interesa a los sufridos vecinos de las lagunas o “La Laguna”, como le llaman, es que: “…Estos sistemas si no son correctamente mantenidos, transcurrido cierto tiempo de funcionamiento, comienzan a colapsar provocando sobrenadantes en superficie y emanaciones de olores desagradables. Esto a su vez, provoca el vuelco posterior a cursos de agua sin cumplir con los parámetros estipulados en las normativas vigentes”.

De llegar juntos, como se desprende del artículo, los “olores desagradables” y  los “sobrenadantes”, los residuos de esta obra a cargo del ICAA están contaminando los tan venidos a menos ríos San Isidro y Jilguero, afluentes del  Grande de Térraba.

El emplazamiento

En su carta dirigida al doctor Gustavo Rodríguez, director del Área Rectora  de Salud de Pérez Zeledón, el presidente de la Cámara, Héctor Fallas, reitera el inconveniente que están los efluvios en los residenciales cercanos e inclusive a la comunidad de San Isidro, cuando el viento es fuerte. “Para los vecinos que habitan cerca del sitio, estos olores son insoportables y pueden acarrear consecuencias lamentables para su salud”, advierte Fallas.

“Usamos las mismas palabras empleadas en esa ocasión, pues la situación no ha cambiado. Creemos que con el paso de los años se ha agudizado sin que hasta el momento se le busquen soluciones a la problemática planteada”, expresa Fallas, al asegurar, también, que los representantes de la Asociación de Desarrollo del barrio Las Américas han intentado hablar con los funcionarios locales de AyA, sin obtener respuesta.

“Vale la pena mencionar al señor rector del Área de Salud que alrededor de la zona de influencia de dicho vertedero se encuentran centros educativos, el Hospital Escalante Pradilla, restaurantes, comercios y barrios residenciales que pasan por el martirio de estar aspirando dichos olores, los cuales no son muy aromáticos por cierto y como lo mencionábamos anteriormente, según la dirección del viento llegan a sus hogares, lugares de trabajo y recreación”, manifiesta el presidente de la Cámara.

 


27 enero, 2013

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