El padre Madrigal entregará la catedral impecable

Aprendieron a trabajar en las alturas sobre la marcha.

Carlos Monge
prensa@perezzeledon.net

D
urante el presente mes de noviembre de 2014, difícilmente algún generaleño ha pasado por el centro de San Isidro de El General sin detenerse a ver a los trabajadores que están lavando y pintando la catedral; pero, ¿alguno conoce la verdadera causas del remozamiento?

Padre Alexis Madrigal.

Padre Alexis Madrigal.

Más allá del embellecimiento, que se ha venido dando ocasionalmente –como ocurrió en 1998 o en 2006, esta descomunal labor que se viene realizando en la catedral, durante estos días, lleva una significativa connotación para la Iglesia: es una forma de despedida del sexto cura párroco de San Isidro Labrador.

El padre Alexis Madrigal, en efecto, cederá la administración de la parroquia, en el próximo mes de enero, al presbítero Luis Picado, procedente de la parroquia de Corredores, conforme lo anunció el domingo pasado, 23 de noviembre, monseñor Gabriel Enrique Montero.

Madrigal Ramírez ha sido, y lo será hasta que llegue el padre Picado, el sucesor de los padres paulinos (alemanes) José Breinderhoff y Federico Maubauch, y de los sacerdotes costarricenses Manuel Quirós, Álvaro Coto Orozco y Julio Rodríguez Ulloa.

Por dentro, la catedral luce impecable; por fuera, está siendo lavada y se le está recubriendo con una capa de sellador –para que la proteja de los hongos- y una nueva capa de pintura en dos colores pastel que, para ser gráficos, podrían decirse crema las paredes y zapote los marcos y las decoraciones.

La lavan; le ponen sellador y la pintan.

La lavan; le ponen sellador y la pintan.

En esta labor están trabajando tres generaleños, que han aprendido el oficio sobre la marcha. No aprendieron en San José, donde hay edificios altos; ni aprendieron en Estados Unidos, donde, en cierta forma, no hay camino de regreso. Habían trabajado, y habían aprendido a moverse en las alturas la otra vez, con Ricardo Valverde, durante la gran remodelación que tuvo la catedral durante el período 2006/2008.

“Hay que acostumbrarse, yo les dije a ellos que hay que aprender (a trabajar en las alturas)”, dice Gerardo Marín Navarro, contratista a cargo de la cuadrilla. A Marín lo acompañan, en la canasta, Miguel Castro (misceláneo de la Parroquia)y como soporte en tierra Crhistofer Hernández, quien ya había trabajado durante la remodelación del 2006.

Padre Luis Picado.

Padre Luis Picado.

En aquella ocasión –entre otras obras- a la catedral se le pintó por dentro y por fuera; se le cambió el cielo raso; y el icónico mural de mármol con la imagen de San Isidro Labrador fue trasladada desde la pared del fondo, donde estuvo durante las décadas anteriores, hasta la pared del frente, a la vista de los transeúntes.

La catedral, como dato interesante aportado por Marín, mide 33 metros hasta la base de las cruces, las cuales prolongan la altura en tres metros más. Aunque sigue siendo el principal monumento arquitectónico de la Región Brunca, no es que la catedral sea un edificio altísimo; es que una cosa es estar en la canasta y otra quitar la vista de ella para dirigir la manguera a presión o para pintar.

Al edificio se le ha visto algo manchado por causa de los hongos y los excrementos de los zopilotes, que utilizan las cruces como puestos de observación. La pintura, aunque algo descolorida, se mantiene firme y en buen estado; y el embellecimiento ha debido ser complementado con la reparación de la cruz norte, que había capturado una descarga eléctrica.

 

Créditos: La imagen del padre Luis Picado fue tomada del muro en Facebook de Manuel de Jesús Ureña.

28 noviembre, 2014

Anúnciate Gratis