El místico paisaje del Cerro de la Muerte

Imagen: El místico paisaje del Cerro de la Muerte

A la orilla de la Interamericana rebosa un colorido ecosistema de deleite visual

Juan Diego Jara A.
prensa@perezzeledon.net

Maravilloso panorama desde la cumbre del cerro Asunción.

Cuantas veces hemos pasado por ahí en carro o autobús y por el ajetreo del viaje y los designios que nos aguardan al otro lado del cerro ni nos percatamos del místico y rebosante paisaje natural que se encierra en los lindes de la Interamericana.

Nos referimos al Parque Nacional Tapantí-Macizo de la Muerte, que se encuentra en el extremo noreste de la Cordillera de Talamanca, en los distritos de El Guarco, Jiménez, Turrialba y Orosí, y muy cerca de Pérez Zeledón, donde se impone el cerro Asunción, un pie de elevación por encima de los alrededores, con una pequeña cumbre, laderas empinadas y un ascenso cercano a los 300 metros, del cual se aprecia un magnífico panorama a una altura de 3491 m.s.n.m.

En los linderos de la Interamericana rebosa la riqueza natural del Parque Nacional Tapantí Macizo de la Muerte.

Desde ese ápice, se goza un despunte del alba, y no solo eso, se ven ambos océanos; deleite para la vista, pero eso sí, vaya bien abrigado pues el clima frío (-6 ºC a 12 ºC) cala en los huesos. Usted puede divisar esa elevación poco después de La Georgina, al lado derecho de la vía, yendo de San Isidro a San José.

El Parque Nacional Tapantí-Macizo de la Muerte fue establecido  el 14 de enero del año 2000, cuenta con una extensión de 58.495 hectáreas y constituye un inmenso corredor biológico que permite a las especies, sobre todo animales, desplazarse altitudinal y longitudinalmente en busca de alimento y sitios para reproducirse. Es considerado la masa boscosa continua más extensa del país por su concentración de robles.

Además, forma parte de los sitios Ramsar en Costa Rica, humedal de importancia internacional debido a su riqueza biológica.

El Pacífico central se divisa desde la cumbre.

Si es amante de la naturaleza, en este lugar encontrará el confort que requiere el alma, caminando por los senderos, en armonía con el entorno verde, con el sonido de los quetzales, jilgueros y colibríes, y entre pintoresca vegetación: robles, bromelias, orquídeas, musgos y helechos.

Más abajo, en el sector de Villa Mills, se ubica la Reserva Forestal Río Macho, que también encierra un rico ecosistema con los robledales cubiertos de largas barbas de viejo.

Uno de los puntos emblemáticos que tiene esta área protegida, es la Casa de Ojo de Agua, construida 1810, a un lado de la vereda por el Cerro de la Muerte que abrió Pedro Calderón 1968, y que sirvió de refugio a los pioneros del Valle de El General hasta 1945 cuando se habilitó la carretera Interamericana.

Así es que cuando cruce el Cerro de la Muerte, si anda en vehículo propio,  deténgase un momento y aprecie el paisaje, vale la pena descubrirlo.

Un despunte del alba desde el cerro Asunción a las 5:15 de la mañana.
Los robledales cubiertos de barba de viejo predominan en la zona.
Refugio de Ojo de Agua, sitio histórico para los generaleños.


7 julio, 2011

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