El capitán Alfaro, una leyenda del Tránsito en Pérez Zeledón

Imagen: El capitán Alfaro, una leyenda del Tránsito en Pérez Zeledón

Aunque lleva años pensionado, presta su servicio con vocación

Juan Diego Jara A.
prensa@perezzeledon.net


El quepis lo usó siempre

El capitán Juan Alexis Alfaro es toda una leyenda en la Policía de Tránsito en Pérez Zeledón pues durante más de 40 años de servicio, entregó alma, vida y corazón a su profesión.

Aún, y pese a haberse pensionado en el 2001, este emblemático tráfico presta su ayuda cuando se lo solicitan, tal y como lo hizo en la reciente Expo PZ donde resguardó a los peatones en la vía frente al Campo Ferial. Pero no solo por eso las acciones del capitán Alfaro merecen ser contadas en líneas, deben escribirse porque la labor que desempeñó en carretera es un epitafio de pasión.

En 1970 llegó a San Isidro de El General para quedarse, tras haber iniciado funciones 6 años antes en la Plaza de la Artillería en San José.


Aquí a la izquiera junto a dos de sus compañeros del Tránsito

“Vine a hacer unas vacaciones las cuales se convirtieron en estadía, me gustó el modo de los generaleños. Sin embargo, el lugar era difícil, mucha gente no sabía lo que era una licencia”, explicó.

Antaño. Este tráfico recuerda cuando era cortador de caña en su natal Tacares de Grecia y veía a los policías en sus motocicletas; soñaba con que un día andaría montado en una de ellas.

El sueño se le hizo realidad y ejerció su oficio con vocación, tanto que, durante sus años de labor le resultó más arduo llamarle la atención a un conductor que hacerle el parte.

“No es fácil ser un buen tráfico, hay que tener carisma para saberle llegar a los choferes que están irrespetando la señales de tránsito, hay que recordar que la ley es preventiva, no represiva”, acotó.

Lo de tráfico lo lleva en la sangre, y para el capitán Alfaro es doloroso cuando escucha a sus compañeros quejarse del trabajo y diciendo que se van a pensionar, ya que él nunca se opuso a nada que no fuera el cumplimiento de su deber.

“Me molesta demasiado cuando hay un accidente donde está implicado un menor de edad. Yo daba la vida por los escolares, la mayor parte de mi labor fue resguardar escuelas en Pérez Zeledón, Buenos Aires y San José. Yo recorría los centros educativos para darles educación vial a los niños”, contó con nostalgia el capitán Alfaro.

Este ilustre señor opina que los conductores temerarios que mezclan la gasolina con el alcohol no deberían manejar nunca, pues el 99.99% de los accidentes de tránsito son producto de fallas humanas.


El capitán Alfaro siempre presente en todas las Vueltas Ciclísticas

Afirma también, que la actual Ley de Tránsito urge reformarse. Considera que el alcohosensor y el radar es una pérdida de tiempo, ya que antes a quién detectaban manejando bajo los efectos de licor se le decomisaba el vehículo con una multa de ¢500 colones, y en ese entonces, esa suma de dinero, era cuantiosa y pocos la andaban en la bolsa.

“Cómo es posible que el alcohosensor se permita y que hayan padres de familia irresponsables que acepten que sus hijos conduzcan y tomen a la vez”, acotó.

El capitán Alfaro, a sus 72 años, saca del baúl de los recuerdos su recorrido vial y unas lágrimas brotan de sus ojos y resbalan por sus mejillas al meditar que los años han pasado y que la juventud se le ha esfumado. No obstante, con regocijo admite que su paso por la Policía de Tránsito no fue efímero y que su tenacidad le permitió convertirse en leyenda.


5 Marzo, 2008

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