El asma

El asma es una enfermedad relativamente frecuente. Afecta a los pulmones y las vías respiratorias, que son obstruídas. Los síntomas más comunes son la tos, silbidos en el pecho, secreción de mucosa, y fatiga. Estas dolencias son producidas por la inflamación de los bronquios y la aparición de tejidos fibrosos en el aparato respiratorio. En los casos leves no interfiere con las actividades diarias y es fácilmente controlable. El asma moderado puede interferir con la rutina diaria, y en el caso del asma grave puede imposibilitar al afectado de realizar sus actividades, e incluso poner en riesgo su vida.

El asma se presenta por lo general desde la niñez. Once de cada cien niños padece de asma, aunque al crecer solo una fracción seguirá sindo afectada.

La inflamación se produce como respuesta alérgica a algunos factores. Algunos son conocidos, por lo que la afección es conocida como asma extrínseca; en otros caso no se puede detectar un desencadenante para la enfermedad, conocida entonces como asma intrínseca, que se presente por lo general entre los adultos .

Por lo general el asma se manifiesta durante la noche. Además puede presentarse en intervalos regulares, aumentando y disminuyendo la inflamación en el lapso de unos días, o bien estar presente de forma continua, aunque con crisis más fuertes.

Otras formas especiales de asma son la inducida por el ejercicio, en la que la obstrucción se da por la sequedad de los bronquios al acelerarse la respiración y el cambio en la temperatura del aire dentro del cuerpo. También está el asma ocupacional, causada por la presencia de productos industriales que desencadenan la reacción alérgica.

El asma es una enfermedad tratable. El primer paso consiste en controlar las sustancias que se han logrado detectar como causantes de la inflamación bronquial, que son diferentes en cada caso. Por ejemplo, se pueden usar fibras antialérgicas en la ropa de cama y en cojines, para evitar la proliferación de ácaro que causan con frecuencia reacciones alérgicas. También se pueden usar acaricidas, como benzil benzoato y, por supuesto, se debe mantener el hogar lo más limpio posible. También se pueden usar filtros de aire, deshumidificadores y aspiradoras con filtros electrostáticos. Por supuesto, todo esto se debe realizar después de consultarlo con el médico.

Además están disponibles medicamentos de carácter preventivo. Éstos son los antiinflamatorios, como los corticoides inhalados, las cromonas y los inhibidores de leucotrienos, que ayudan a impedir que aparezcan los síntomas. Los pacientes deben usarlos con rigurosa regularidad, y siempre bajo prescripción médica.

Otros medicamentos son utilizados cuando los síntomas se manifiestan todos los días y cuando empeoran. Su objetivo es reducir los síntomas en unos días. Los más utilizados son los Beta-2 miméticos selectivos, que relajan los músculos bronquiales, y se consumen inhalándolos. Los más utilizados son el Salbutamos y la Terbutalina, que hacen efecto en unos pocos minutos y lo mantienen hasta cuatro horas después. El Salmeterol hace efecto hasta media hora después de la inhalación, y lo mantiene durante más tiempo, entre 12 y 18 horas. Otros medicamentos, menos utilizados por su menor efecto y sus efectos secundarios, son los anticolinérgicos, las teofilinas (que actúan como broncodilatadores para los casos de causas desconocidas) y los esteroides, que son tratamientos antiinflamatorios hormonales. Siempre se debe consultar con el médico antes de inicar el consumo de cualquiera de estas medicinas.

Hay que tomar en cuenta que estos son medios de controlar los síntomas del asma, pero que no implican su eliminación. Sin embargo, y dependiendo de la causa de la reacción alérgica, se puede realizar tratamientos a largo plazo, consistentes en vacunas que incluyen los mismo agentes que producen el asma bronquial, pero en cantidades mínimas. Por medio de estas inyecciones el cuerpo se acostumbrará a no rechazar las sustancias causantes de la inflamación. Las inyecciones deben aplicarse con regularidad, y el tratamiento no debe abandonarse sin la aprobación médica una vez iniciado. Tampoco muestran mejorías de inmediato; los efectos del tratamiento pueden tardar entre dos y tres años para notarse. A pesar de esto, en muchos casos es la manera más recomendable para lidiar con el asma bronquial.

Fuente: Infotarget


4 octubre, 2003

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