El arbitraje generaleño en Desamparados 2012

Marjorie Jiménez Montero (segunda de izquierda a derecha) junto a sus compañeras de cuarteta, de previo al inicio de uno de los partidos de fútbol femenino disputados durante los Juegos Deportivos Nacionales 2012.

Carlos Monge
prensa@perezzeledon.net

El deleite de que Pérez Zeledón obtuviera 73 medallas, en los Juegos Deportivos Nacionales Desamparados 2012, no es para menos, si se toma en cuenta que los algo más de 200 atletas que acudieron a las justas tuvieron que obviar una secuencia de contratiempos.

El Comité Cantonal de Deportes tuvo que afrontar diversas situaciones difíciles, como la escasez de recursos; la crítica severa y hasta persecutoria de ediles que ven a la entidad como un botín político y la propia controversia interna. Son causas que incidieron para que Pérez Zeledón no enviara representantes en disciplinas como la natación y el boxeo.

De ahí que el mayor elogio por las 73 medallas haya recaído más en el esfuerzo de las escuelas deportivas –ya funcionaran con recursos propios o con el soporte institucional-, los padres de familia,  los entrenadores y por supuesto que los atletas. Igual reconocimiento para las y los que participaron y dieron lo máximo por alcanzar el laurel.

Pero en los Juegos Nacionales también se ha venido presentando un elemento adicional que, debido al buen papel desempeñado, pasa inadvertido: el de los árbitros o, más específicamente, el de Marjorie Jiménez Montero.

Integrante de la Asociación de Árbitros del Sur, Marjorie ha sido convocada a arbitrar, en el campo del fútbol femenino, en los juegos deportivos nacionales de Limón, Puriscal y Desmparados. Aquí, en los juegos de Desamparados, pitó dos veces como central y tres veces como cuarta árbitra.

¿Y por qué no se le hizo bulla? Porque cuando un árbitro hace un buen papel, no causa controversia.

Marjorie llegó al arbitraje de Pérez Zeledón hace cuatro años, procedente de Santo Tomás de Páramo. Jugaba mejengas, nunca en campeonato, con el equipo de Matasanos de San Ramón sur, distrito Páramo.

Tras un año de practicar en canchas abiertas, preguntó que cómo podía ser árbitra y se le informó que era fácil: presentarse en el Estadio Municipal de Pérez Zeledón un martes, a las seis de la tarde.

Desde entonces, en el 2008, comenzó a entrenar y a arbitrar. Es fácil llegar, pero después hay que adquirir los conocimientos, las habilidades y la destreza que le permitan impartir justicia con corrección durante un partido.

Porque en el arbitraje hay que prepararse en diversos campos, como el físico, el técnico y el psicológico. Físico, porque se requiere mantener un ritmo de velocidad, potencia, fuerza, capacidad de reacción, desplazamiento y ubicación, durante todo el partido.

En el aspecto técnico/táctico, a la par del conocimiento de las reglas, el árbitro debe recibir entrenamiento, prepararse, practicar, dar rendimiento, apreciar, leer el juego. Y en el campo psicológico, ha de tener la capacidad de recuperarse frente a un público adverso, las emociones, el estrés, el miedo, las culpas. Necesita mantener la vista ágil, la mente veloz, auto controlarse.

Marjorie afirma que no ha tenido reveses en su carrera como árbitra. El arbitraje le gusta y le permite agregar algún dinero a su salario como trabajadora de una soda. Afirma que ha tenido a su favor que sus patronos siempre le han permitido asistir a sus compromisos deportivos, aún en días laborales.

Con un ritmo de trabajo así de intenso, ha arbitrado en la gran mayoría de las canchas de fútbol que hay en Pérez Zeledón, y también en los estadios Coyella Fonseca, de Guadalupe, Monserrat, de Alajuela, de Escazú, Coronado y Cartago, de la Liga Deportiva Alajuelense y del Deportivo Saprissa.

Está acreditada para arbitrar en Primera División, fútbol femenino, y también para arbitrar partidos masculinos de alto rendimiento, U-15 e infantil.

Asegura que a lo largo de su carrera no ha sufrido agresiones, ni siquiera verbales y recuerda como la experiencia más significativa un partido que pitó en el Estadio Ricardo Saprissa, en que los equipos femeninos de Saprissa y Coronado estaban disputando puntos decisivos.

Marjorie Jiménez es miembro de ASOASUR, asociación de árbitros que tiene su sede en Pérez Zeledón, cuenta con 54 integrantes e incluye, entre sus principales funciones, el fomento del arbitraje femenino.
 


29 diciembre, 2012

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