El Dr. Hugo Miranda ahora descansa

Al lado de uno de sus nietos, que han demostrado el inmenso cariño que le han tenido.

Carlos L Monge B
prensa@perezzeledon.net

Fue el protagonista de una historia de superación y de leyenda; devoto de la pediatría y amante del ajedrez. Hijo adoptivo de Pérez Zeledón, el Dr. Jorge Hugo Miranda Vargas ahora descansará en el camposanto Jardín de Paz, en San Isidro de El General.

Por su don de gentes, muchos lo recordarán mientras vivan; por su obra, Pérez Zeledón (cuya municipalidad le confirió un reconocimiento al pionero, en 2010) lo recordará por siempre; y para quienes no lo conocieron, la más sensible referencia, expresada por Pablo Zúñiga Miranda, uno de sus nietos, que alguien pueda escribir jamás:

El Dr. Miranda y Pablo se expresan el cariño abuelo/nieto, en una imprevista despedida.

El Dr. Miranda y Pablo se expresan el cariño abuelo/nieto, en una imprevista despedida.

“Amigos de PZ , mi abuelo dio vida y alma por nuestro pueblo , yo supe lo que fue ver un millón de veces que él regalara la consulta y hasta dar de su bolsillo medicinas a los más necesitados …”.

Este doctor especializado en medicina general, cirugía, pediatría y geriatría e interesado en la psiquiatría, que acompañó a la comunidad generaleña necesitada de salud, durante los últimos 45 años, falleció ayer, 15 de marzo de 2016.

Iris Miranda, una de sus nietas, nos aporta una biografía del Dr. Miranda que nos remonta a los modestísimos días de su juventud y a la evolución que fue teniendo a lo largo de los años, mediante un esfuerzo combinado de trabajo, estudio y entrega a su familia y sus semejantes.

Al primer pediatra de Pérez Zeledón, con amor

I.T. Miranda

Nace el 21 de Julio del año 1934, el Dr. Hugo Miranda Vargas, hijo de Jorge Miranda Coronel y Pastora Vargas Zeledón.

Conoce a su esposa, la señora Iris Fonseca Quirós, en Santo Domingo de Heredia, el 18 de enero de 1954, en una fiesta de 15 años a la que no estaba invitado y se fue de colado a pesar de vivir en Barrio Los Ángeles (San José). Para visitarla, tenía que hacer el recorrido a pie o en la única “cazadora” que existía en aquel momento.

Trabajaba para poder estudiar y mantener el hogar que formó con doña Iris.

Trabajaba para poder estudiar y mantener el hogar que formó con doña Iris.

Se casan meses, después el 21 de agosto de 1954, con 50 pesos en la bolsa y con un traje del todo prestado, incluyendo los zapatos. No obstante, fue una de las bodas más elegantes de Santo Domingo, con 30 parejas de acompañantes, ya que la mejor amiga de Iris tenía mucho dinero. Cuenta su esposa que la mañana siguiente de la boda, hicieron café con una media de él.

Pocos años después, en 1961 recibe su título como médico cirujano, y partero en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, México. Su hija mayor –Jennifer- y su hijo menor –Ricardo- nacen en Costa Rica, pero Héctor, Jorge Hugo y Juan Pablo Miranda nacen en Puebla, México, durante el período en que se encontraba terminando su carrera.

Regresa a Costa Rica a trabajar en la provincia de Limón por un año, en 1962, y posteriormente un año en Ciudad Cortés, en condiciones realmente difíciles, incluyendo realizar cesáreas con cuchillos de cocina.

El primer pediatra que hubo en Pérez Zeledón, hace más de cuatro décadas.

El primer pediatra que hubo en Pérez Zeledón, hace más de cuatro décadas.

Llega a San Isidro en el año 1964 a trabajar en el Hospital San Isidro (de la Junta de Protección Social) donde permanece hasta 1968, cuando empieza su formación en Pediatría en el Hospital Nacional de Niños, en San José. Fue parte del primer grupo de médicos residentes en Pediatría formado en el Nacional de Niños.

Durante su internado, le tocó atender el primer caso de rabia en Costa Rica, de una niña que lo mordió mientras era atendida, lo que implicó que tuviera que recibir 16 inyecciones de vacuna antirrábica.

Al graduarse en el año 1970, regresa a San Isidro de Pérez Zeledón, donde se desempeñó como pediatra en el Hospital Viejo, y luego en el Hospital Escalante Pradilla. Fue el primer médico pediatra de todo Pérez Zeledón. Por ello se sintió además orgulloso de recibir los partos de todos sus nietos, por lo que su hija y sus nueras, sin importar donde vivieran, viajaban a Pérez Zeledón para tener sus partos. Su primer nieto, Allan Zúñiga, hijo de su hija Jennifer, fue recibido en una cesárea de emergencia, al percatarse que tenía el cordón umbilical enrollado en el cuello.

Estaban destinados a forjar una familia ejemplar y a dejar un enorme legado.

Estaban destinados a forjar una familia ejemplar y a dejar un enorme legado.

Apasionado por su profesión, nunca dejó de trabajar, y se dedicó solamente a su práctica privada en los años 90, con un consultorio al lado de la Terminal de buses de Musoc, y posteriormente un consultorio pequeño en su misma casa de habitación.

Siempre buscando mantenerse al día, estudiaba y buscaba constantemente las nuevas publicaciones y avances en medicina y patología. Posteriormente también desarrolló un interés en computación e internet, recibiendo inclusive cursos para poder mantenerse actualizado en computación.

Además era un ferviente amante del ajedrez. Por su capacidad, participó en campeonatos nacionales e internacionales y por su afición, aún en su vejez, seguía estudiando partidas de campeonatos internacionales con programas de computación.

Miembro de la Iglesia Metodista, alegraba la alabanza tocando el acordeón.

Entre los reconocimientos que recibió en vida, destacan: el Reconocimiento del Colegio de Médicos de Costa Rica en su 145° Aniversario (en el año 2002), Reconocimiento por “su labor altruista humanitaria y abnegada para el bien y la salud del pueblo costarricense”, y homenaje en la Celebración del 79° Aniversario del Cantonato de Pérez Zeledón (en el año 2010), por su aporte médico y científico al cantón.

Al lado de uno de sus nietos, que han demostrado el inmenso cariño que le han tenido.

Al lado de uno de sus descendientes, que han demostrado el inmenso cariño que le han tenido.

Dedicó 45 años de leal servicio al cantón de Pérez Zeledón, el cual amaba de corazón, solamente interrumpidos por sus dos años de estudio en Pediatría.

Nos deja el día 15 de Marzo del 2016, pero siempre estará en la memoria de quienes tuvieron la dicha de conocerle, y en la historia del pueblo de Pérez Zeledón. Sus restos mortales permanecen en el cementerio de Pedregoso, Jardín de Paz.

Sus familiares agradecen las muestras de cariño y condolencias recibidas.

Su esposa: Iris Fonseca Quirós

Sus hijos: Jennifer, Héctor, Jorge Hugo, Juan Pablo y Ricardo.

Sus nietos: Allan, Pablo, Juan Pablo, Ana Laura, Lisa Natalia, Daniel, Iris Tatiana, Jorge Hugo, Jennifer Adina, María Fernanda, Héctor Eduardo, Tabatha, Eileen, Lucía y Sofía.

Sus bisnietos: Glorimar, Antonella, Jose Pablo, Maripaz, Jose Areck, Santiago, Sebastián, Gabriel, Emma, Joseph y Juan Pablo.

Y sus familiares: Familia Fonseca, Familia Miranda Monge, Familia Miranda García, Familia Miranda Solís, Familia Miranda Espinach, Familia Salas Ramírez, Familia Núñez Fallas, Familia Mendoza Berlinger-Campbell.

Romanos 12:12 – “Gozosos en la esperanza; sufridos en la tribulación; constantes en la oración”.

16 de marzo de 2016

Créditos: Imágenes tomadas del muro del Dr. Miranda ypor cortesía de sus familiares.


16 Marzo, 2016

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