Dos puentes adicionales para desahogar San Isidro

La Calle de La China vendría a unir los barrios El Pocito y Sinaí. La ganancia, para los vehículos que viajan de un barrio al otro sería, en los sectores extremos, de al menos un kilómetro.

Carlos Monge
prensa@perezzeledon.net

Los viejos se enojaban cuando uno les preguntaba que si era cierto que en el diseño de la Carretera Interamericana –en el trecho San Isidro/San José- se valieron del sentido común de un conejo, detrás del cual iban haciendo la picada.

La Interamericana, así con sus idas, recovecos y devueltas (hay al menos tres lugares en que la brújula apunta al norte donde uno cree que es el sur) es de las pocas cosas que tienen que ver con Pérez Zeledón en que ha habido una planificación a largo plazo.

La carretera fue construida más por esfuerzos de los Estados Unidos que de Costa Rica, durante la Segunda Guerra Mundial, para tener un acceso rápido al Canal de Panamá. Es una carretera “militar”, sin puentes y trazada por lugares casi inaccesibles a los ataques aéreos.

De ahí hacia atrás y hacia adelante, la historia de la obra pública de Pérez Zeledón ha sido más bien espontánea que planificada. Así la historia de los caminos; así la de los puentes. Una carretera circunvalar que evite a los viajeros atravesar la ciudad no parece existir ni en el papel.

A raíz de los daños causados por el terremoto de Buena Vista y los coletazos de varios huracanes, se ha hablado acerca de la necesidad de contar con vías de desfogue, ante un eventual colapso de alguno de los dos puentes principales. Ya Pérez Zeledón ha quedado incomunicado con el resto del país, por derrumbes en las carreteras Interamericana y de Dominical.

Pero el problema a resolver, en el ámbito local, se presentaría en las salidas hacia el sector sur de la ciudad, porque si bien es cierto que sobre el río San Isidro se han venido construyendo puentes (El Hoyón, dos en el barrio Santa Cecilia, el principal, el de la Guardia Rural, el de Las Gravilias y el de Quebradas), la franja de entre ríos sólo tendría al puente principal, el del Hospital Viejo, el del Hoyón (por donde pasan unidos el Jilguero y el San Isidro) y uno muy alejado y casi desconocido, por la ruta Quebradas/Miravalles.

Pero ahora se suman otros dos puentes, de alguna manera habilitados en el presente año 2012, uno sobre el San Isidro y otro sobre el Jilguero. El primero es el llamado “Puente Rojo”, que enlaza los barrios Liceo Unesco y San Andrés, y el otro, un puentecillo alternativo ubicado entre los barrios El Pocito y Sinaí.

El Puente Rojo fue construido por la Municipalidad y el Ministerio de Obras Públicas, Transportes y la comunidad, a raíz de un compromiso adquirido cuando el Concejo de Pérez Zeledón decidió desarrollar la denominada Ciudadela El Río. La obra favorece principalmente a los habitantes de los barrios Liceo  Unesco, Morazán y Quebradas que viajan hacia el barrio San Andrés y viceversa.

El de La China es, más bien, un proyecto, porque el puente ha existido durante años y sólo servía a los residentes de un caserío ubicado a la orilla del río, del lado del barrio Sinaí. La estructura es débil, está deteriorada y, en el mejor de los casos, soporta el tránsito de vehículos pequeños.

Pero, ahora, un vecino que va a construir casa ahí, está habilitando con sus propios recursos, para el tránsito de vehículos, un camino que sólo servía a los transeúntes. Una vez que el camino esté empedrado, es de esperar que se convierta en un pasaje que ahorre un trecho de más de un kilómetro a los conductores que vayan del barrio El Pocito al barrio Sinaí, a la Universidad Nacional o a las diversas comunidades que hay en la carretera de Rivas.

Kattia Zúñiga, secretaria del Comité de la Calle La China, adscrito a la Asociación de Desarrollo Comunal del barrio San Andrés, da por un hecho que el camino se convertirá en una ruta de mucho tránsito de vehículos, si se toma en cuenta que ya lo ha sido, durante los últimos años, para la gente de a pie.

Existen compromisos de apoyo para el caserío de La China, mediante partidas específicas. El camino que une los barrios El Pocito y Sinaí es muy empinado y exigirá que lo cementen; se requerirá un alcantarillado efectivo, para evitar deslaves e inundaciones y el puente… es débil, está deteriorado, es muy angosto, no tiene barandas seguras (una chiquita cayó al río y se quebró las manos y unos dientes); pero de alguna manera se está convirtiendo en una opción, ante una eventual emergencia en San Isidro. Así nacen los caminos y los puentes.
 


23 Diciembre, 2012

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