Doña Hilda Cruz dijo adiós, pero su huella queda en El General

Imagen: Doña Hilda Cruz dijo adiós, pero su huella queda en El General

Dueña del Hotel Chirripó y de otros prestigiosos negocios en San Isidro de El General

Juan Diego Jara A.
prensa@perezzeledon.net

En el 2008 doña Hilda recibió un digno reconocimiento de la Cámara de Comercio de Pérez Zeledón

Los generaleños acabamos de perder a una gran pionera, empresaria, consejera y dirigente, pero sobre todo, a una extraordinaria mujer, que dejó una huella imborrable. Hablamos de doña Hilda Cruz Barrientos, quien falleció en días pasados.

Doña Hilda fue una emblemática generaleña, que vino a San Isidro de El General en 1936 procedente de Naranjo de Alajuela, a desarrollar el comercio en un pueblo que en aquella época no pasaba de ser apenas un caserío.Gracias a su visión emprendedora, esta distinguida dama, en compañía de su esposo Jorge Ramírez, (también ya fallecido) con quien engendró seis hijos, fundaron varios negocios de hotelería en San Isidro, entre ellos El Kentuky, El Jardín y finalmente el Hotel Chirripó, uno de los grandes proyectos de su vida.

Ella era tan visionaria que construyó un hotel de tres pisos (Chirripó) en un pueblo que no tenía edificaciones de más de una planta, con el afán de que el cantón se desarrollara.

De acuerdo con Rony Chaves, yerno de doña Hilda, “la gente de la ALCOA le pidió un hotel elegante para ellos hospedarse y doña Hilda se los hizo. Al fin de cuentas como no pudieron extraer aluminio en la zona se fueron, pero el Chirripó se erigió para orgullo del Valle de El General”.

Doña Hilda Cruz y don Jorge Ramírez

Doña Hilda tuvo restaurantes, carnicería,  panadería y heladería, (quién no conoce La Suyapa). Esta ilustre señora se destacó en el campo de la ganadería (fue la primera mujer ganadera) y también fue propietaria del salón de baile El Jorón Centroamericano, en Palmares.

Durante la Guerra Civil de 1948 fue una fiel colaboradora a la causa, ayudó a todo aquel que lo requirió sin distingo de bando.

Esta líder creyó siempre en la gente, en la capacidad de trabajo de las personas y apoyó a quiénes tenían deseos de superarse.

Integró diversas organizaciones del cantón, como la Mesa Redonda Panamericana, la Cámara de Comercio, la Comisión Cívica Cantonal, la Junta de Salud del Hospital Escalante Pradilla, el Comité de Exposiciones Ganaderas, la Cámara de Ganaderos, la Junta directiva del Asilo de Ancianos y fue fundadora de los Scout de Pérez Zeledón.

En vida recibió varios reconocimientos, quizá el más reciente el que le otorgó la Cámara de Comercio en el 2008, por haber sido pionera del desarrollo del cantón.

Doña Hilda Cruz rompió los paradigmas machistas y con su participación activa se ganó el respeto de todos los generaleños. Que en paz descanse.

 


3 septiembre, 2009

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