Discordia por el agua divide a los generaleños

Una importante cantidad de representantes de instituciones, organizaciones empresariales y sindicatos de Pérez Zeledón se reunió en Rivas, para analizar y tomar iniciativas en torno a un proyecto hidroeléctrico que se pretende construir en Chimirol.

Carlos Luis Monge Barrantes
prensa@perezzeledon.net

En medio de un ambiente confuso, en que se reconoce ignorancia acerca de los detalles de un proyecto hidroeléctrico y uno de abastecimiento de agua potable, hay dos cosas absolutamente claras: el sector ambientalista les declaró la guerra a todos los proyectos hidroeléctricos que se proyecte instalar en Pérez Zeledón y los habitantes de las comunidades altas de Rivas se quedarán sin regalías.

La Pastoral Social de San Isidro de El General convocó a representantes de las instituciones públicas y de la empresa privada y líderes de la sociedad civil, para abordar el tema de la eventual construcción de una planta hidroeléctrica que ocuparía terrenos de los sectores de Guadalupe y Chimirol, en el distrito de Rivas.

A la reunión, que se celebró en la tarde del viernes en el salón comunal de Rivas, acudió una amplia representación de generaleños, pero no se presentaron los empresarios de la electricidad ni los representantes de las asociaciones de desarrollo de Rivas, que ven en el proyecto hidroeléctrico una fuente de ingresos importante porque se les estaría asignando un porcentaje sobre las ganancias de la venta de electricidad.

Carlos Marín, de la Pastoral Social, informó que la planta, que contaría con un pequeño embalse y cinco kilómetros de tuberías y túneles, vendría a utilizar el 90 por ciento del promedio anual del agua que fluye por el río Buena Vista. La planta sería construida por una empresa española.

Es un proyecto viejo, de muchos años, que se viene a reactivar ahora precisamente cuando el tema de la generación privada de corriente eléctrica se está moviendo de nuevo en la Asamblea Legislativa y, al mismo tiempo, se trabaja en la instalación de un acueducto para un amplio sector de Pérez Zeledón.

Por coincidencia, el acueducto, una necesidad también de antigua data, tomaría las aguas justamente en el sector donde solamente quedaría el 10 por ciento del fluido de agua del río Buena Vista, es decir, cero en el verano. ¿Cómo lograron ser tan exactos para ponerse de acuerdo en algo tan disfuncional?

El proyecto de acueducto ha sido de palanganeos institucionales, desde hace casi una década, en que se comenzó a comprobar que las viejas cañerías y los tanques de captación no tenían capacidad para abastecer nuevos residenciales y nuevas empresas comerciales e industriales.

Durante la reunión del viernes, Diego Quintana, director del proyecto de acueducto, dijo que “ya se sacó a licitación el trabajo de instalación de 27 kilómetros de tuberías”, pero el diputado Gustavo Arias replicó que en Acueductos y Alcantarillados están pensando que el inicio del proyecto se podría extender por años.

El diputado Arias expresó que es un contrasentido que por falta de agua se esté dando tanto desempleo en Pérez Zeledón y advirtió que a pesar de que en Acueductos y Alcantarillados se habla del año 2016, el proyecto de abastecimiento de agua no podrá pasar del 2014 y que más bien debería estar funcionando en el 2013.

Consideró, eso sí, como una barbaridad, que la planta donde se recoja y se le de tratamiento al agua, se venga a instalar abajo, después de que ha pasado por seis comunidades, en lugar de haberla tomado arriba, en el área de amortiguamiento.

En el caso específico se está dando un choque de intereses. Si la Pastoral Social hubiera convocado a los actores del desarrollo de Pérez Zeledón sólo para que “conocieran” sobre la conveniencia del establecimiento de una planta hidroeléctrica en Rivas y si los ecologistas sólo se hubieran preocupado por la instalación de plantas hidroeléctricas, el respaldo que hubieran recibido sería indefinible.

Pero también se está dando una coyuntura: o la planta hidroeléctrica, con beneficio para los empresarios y ayudas a los esfuerzos de las asociaciones de desarrollo de la parte alta de Rivas o el proyecto de abastecimiento de agua para una población de 100 mil habitantes que se está asfixiando.

El río no da para los dos y parece que la suerte está echada, en este primer acápite de la guerra por el agua.


21 Octubre, 2012

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