Dietas: otra estación, en el viacrucis de los síndicos

Municipalidad de Pérez Zeledón, síndicos y regidores.

Carlos L Monge B
prensa@perezzeledon.net 

Aunque se les tiene, en principio, como la más cercana representación del pueblo, en la democracia costarricense, los síndicos no las tienen todas a favor y, en el caso específico de Pérez Zeledón, hay razones para pensar en que los quieren mandar a casa.

A título generalizado, los síndicos se quejan de que la Administración los margina, en sus comunidades; en el Concejo se ha suprimido el denominado “Espacio de la Presidencia”, con el argumento de evitar que el foro se convierta en un “Quéjese” con fines politiqueros; y ahora, para rematar, hay situaciones recurrentes que les impiden cobrar las dietas.

Las dificultades y los escasos logros no los doblegan.

Las dificultades y los escasos logros no los doblegan.

Dietas que, a la postre, son apenas suficientes –si no lo son deficitarias- para cubrir los costos de transporte desde distritos tan alejados como San Pedro, Cajón, Barú,  Páramo, Platanares o Pejibaye.

Su protesta ha sido una constante, porque la Administración ignora a los concejos de distrito, y en su lugar coordina las labores con asociaciones de desarrollo o con otras organizaciones locales, cuando se realizan obras públicas en sus comunidades, por las que han tenido que sufrir reproches y dar la cara.

Pero la queja más reciente, relacionada con una marginación que raya en el “mobbing” (acoso laboral para desmoralizarlos y obligarlos a renunciar) fue llevada a debate durante la sesión municipal del martes de la presente semana -27 de octubre de 2015- por regidores como José Noé Calvo y Virginia Camacho y síndicos como Reney Durán, del distrito Páramo.

Pasan inadvertidos, en su esquinita, y movilizan a sus comunidades en casos extremos.

Pasan inadvertidos, en su esquinita, y movilizan a sus comunidades en casos extremos.

Se refieren a la reiterada finalización de los debates minutos antes de las ocho de la noche, fuera del límite establecido por el reglamento a las sesiones municipales de Pérez Zeledón para que los síndicos puedan cobrar las dietas.

Trajeron como ejemplo específico lo ocurrido en la sesión anterior (martes 20 de octubre de 2015), en que la reunión habría finalizado un minuto antes de las ocho, y argumentaron la existencia de una contradicción, porque ciertas sesiones municipales han venido finalizando sin haber agotado todos los asuntos pendientes de resolución en el Concejo.

Representan a su pueblo, pero, como Milton Badilla, cuando clama por "más" ayuda recibe el reproche de algún regidor.

Representan a su pueblo, pero, como Milton Badilla, cuando clama por “más” ayuda recibe el reproche de algún regidor.

Son situaciones que se repiten, como se puede comprobar con un rápido vistazo a las actas municipales, así:

  1. El primero de setiembre (acta ordinaria número 278-15), la sesión terminó a las diecinueve horas (siete de la noche) con dieciocho minutos.
  2. El ocho de setiembre (acta279-15) la sesión terminó a las diecinueve horas con treinta y cuatro minutos.
  3. El 29 de setiembre (acta 282-15) la sesión terminó a las diecinueve con cincuenta y un minutos (nueve minutos antes de las ocho).
  4. El trece de octubre (acta 283-15) terminó a las diecinueve horas con cincuenta y seis minutos (cuatro minutos antes de las ocho).

Los síndicos son los representantes de los concejos de distrito, integrados por los concejales: mayoritariamente educadores influyentes o agricultores de fuerte liderazgo, aunque no de solvencia económica manifiesta, que suelen dedicar días enteros a buscar soluciones para sus comunidades y para quienes contar con dinero para los pases muchas veces son determinantes.

La regidora Virginia Camacho propuso una modificación al reglamento, con el fin de que el horario no sea un limitante a la obligación que la sociedad tiene con los más cercanos representantes de los pueblos.


29 octubre, 2015

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