Desde San Andrés también se puede cambiar el mundo

Kolping Pérez Zeledón

Carlos L Monge B
prensa@perezzeledon.net

Un original proyecto orientado a “cambiar el mundo” a través de la denuncia fotográfica, tuvo eco en San Andrés, un barrio de San Isidro de El General, mediante un proyecto liderado por dos jóvenes voluntarias alemanas.

Su trabajo consistió en encontrar a algunos de los líderes fundadores del barrio, entrevistarlos y documentarles un mensaje que oriente a las nuevas generaciones actuales y futuras, con el fin de que tomen decisiones que contribuyan para que la comunidad sea cada día más acogedora y deseable para vivir.

Carlos (Macho) Solís y su esposa, Ligia Navarro.

Carlos (Macho) Solís y su esposa, Ligia Navarro.

Que se alejen de las drogas… que desarrollen proyectos que permitan a los jóvenes conseguir trabajo… que ejecuten planes de seguridad ciudadana… que tengan gusto por la vida… Las recomendaciones de 19 pioneros, que quedan impresas en las manos y los brazos de 19 de los pioneros que fueron forjando lo que hoy es este barrio de unas tres mil personas.

Este es el eco de un proyecto (Inside Out) iniciado por un francés conocido como “JR”, residente en Nueva York, que se ha extendido por todo el mundo y que, en no pocas ocasiones, ha golpeado a ciertas sociedades arcaicas justo en el lugar donde más duele.

Porque a ningún señorón de barrio rico le va a pasar inadvertido un mural con fotografías gigantes (de más de un metro de altura cada una) de los miserables que están viviendo en las calles de sus alrededores. Ni a ningún bruto le va a gustar ver las fotos de sus hijos impunemente agredidos (cosa admitida en ciertas culturas).

Una fiestecita, en el salón multiusos de Las Gravilias.

Una fiestecita, en el salón multiusos de Las Gravilias.

Ni a ningún gobierno ni a ninguna sociedad le van a hacer gracia los murales gigantes de personas pertenecientes a minorías odiadas, como los gay, en ciertas comunidades soviéticas. Más de doscientos proyectos, orientados a “cambiar el mundo” se han desarrollado, ya, entre los cuatro confines.

En Pérez Zeledón, el proyecto fue desarrollado por Sofía Zafiridou y Pauline Jerremcrut, dos jóvenes voluntarias asociadas al programa de Kolping, una organización cristiana católica con sede en Alemania y también extendida por todo el mundo.

Para lograr su propósito, ellas estuvieron trabajando en Pérez Zeledón, durante once meses, con la ayuda de la Asociación Cristiana Católica Familia Kolping San Isidro Labrador (a cargo de Kattia Fernández Mena), la Asociación de Desarrollo y el Comité de Seguridad Comunitaria del Barrio San Andrés.

Las voluntarias alemanas, conversando con los pioneros, al inicio de la presentación.

Las voluntarias alemanas, conversando con los pioneros, al inicio de la presentación.

Con la ayuda, además, de todo un cuerpo de voluntarios, lograron identificar a 19 de los fundadores líderes del barrio, haciendo llamadas telefónicas, consultas por Internet, revisión de documentos, visitas, entrevistas video grabadas y fotografías.

Mediante el documental, logran transmitir la idea de cuando el Barrio de hoy no era más que fincas y montañas; un barrial por calle, sin escuela, sin iglesia y –aunque colindante con la ciudad de San Isidro- privado de los servicios básicos.

Y captan en las fotografías, que hoy la comunidad puede apreciar en una pared externa del salón multiuso de la Calle Las Gravilias, los gestos de los pioneros que en tanto contribuyeron en la transformación de San Andrés.

Estas imágenes son enviadas al taller de JR, quien elabora las fotografías y las devuelve, ya impresas, al grupo que está desarrollando el proyecto.

Para lograr su propósito, Pauline y Sonfía contaron con el apoyo del Gobierno de Alemania, la organización Kolping, además de la ayuda que pudieron conseguir mediante aportes privados.

Desarrollaron su proyecto con el nombre “El camino hace la diferencia”; diferencia que hoy se podía palpar, cuando los transeúntes, usuarios de la Calle Las Gravilias que quizá nunca se habían detenido a pensar en quién había contribuido para que hubiera escuela o para que la calle estuviera asfaltada, se detenían a auscultar las fotografías de quienes –de alguna manera- forjaron su camino.

 


29 junio, 2015

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