Declaratoria de interés público para aeropuerto de la región

Frank Gutiérrez, biólogo, muestra los amplios sectores que están siendo invadidos por fincas de arroz y palma aceitera.

Carlos Luis Monge Barrantes
prensa@perezzeledon.net

Treinta años después de que se fue la Compañía Bananera, dejándolos en la más completa desolación que pudieron imaginar, los habitantes de los cantones bajos de la Región Brunca siguen luchando contra dos elementos heredados: el cobre y ciertas organizaciones ecologistas de oficio.

Una parte de los agricultores ha podido superar el estigma dedicándose a cultivos –como la palma aceitera- que conviven con los residuos de cobre del caldo bordolés y otros plaguicidas utilizados en las plantaciones bananeras; una pequeña parte de ellos han podido sustituir musáceas de banano a plátano, con la ayuda biorremedios.

Otra parte de la población ha logrado mantenerse gracias al Depósito Libre Comercial de Golfito y otras actividades comerciales; pero todavía la Región Brunca y más específicamente los cinco cantones del sur de la provincia de Puntarenas, sigue siendo la de más bajo índice de desarrollo humano del territorio nacional.

Pero también hay dos factores que han salido al paso de la perversa mala suerte que ha acompañado a la Región Brunca durante décadas: un plan gubernamental de desarrollo y la actitud de las nuevas generaciones de regiobrunqueños que ya se cansaron de chapalear sin avanzar hacia una meta.

El plan comenzó a tomar forma tres años atrás con la creación del Consejo de Competitividad de la Región Brunca, un colegio que cuenta con la representación de los más diversos sectores de la población, desde instituciones públicas hasta organizaciones y líderes de la sociedad civil.

El consejo está trabajando en el desarrollo de proyectos de producción, servicios, infraestructura, viabilidad ambiental, comercial, industrial, etc. y entre ellos destaca una vieja iniciativa del gobierno de Abel Pacheco de la Espriella, para la construcción de un aeropuerto internacional.

Pero el aeropuerto, así como la generosidad de la tierra tiene la herencia del cobre asociado a los cultivos bananeros, también encuentra el contrapeso de los ecologistas de oficio, también asociados otrora a los cultivos bananeros.

Frente a la eventual oposición que pueda encontrar la construcción del aeropuerto –ya no un mega aeropuerto como el que proponía Pacheco sino lo suficiente para que reciba aeronaves de mediana capacidad (para unos 150 pasajeros) y aviones de carga y salvamento- altos representantes del Consejo de Competitividad están pidiendo el apoyo de las municipalidades de la Región Brunca.

Ya tienen los decretos de declaratoria de interés público del aeropuerto, adoptados por las municipalidades de Osa, Golfito y Coto Brus; y en sesión extraordinaria del miércoles de la semana pasada (17-10-12) la solicitaron a la de Pérez Zeledón.

Ulises Ramírez, miembro de la Secretaría del Consejo de Competitividad, recalca en que Pérez Zeledón es fundamental para el progreso de la Región Brunca y estima que los otros cinco cantones no podrían salir adelante por sí mismos.  Dijo que la construcción del aeropuerto tiene un obstáculo adicional: las tierras de las fincas 9 y 10 de Palmar Sur deben ser traspasadas a la Dirección General de Aviación Civil, porque ésta no puede construir en propiedades que no estén a su nombre y de ahí la importancia del apoyo municipal.

Ramírez pone especial atención al sector turístico, en el que se encuentra involucrado. Afirma que los turistas que visiten la zona sur han de ser diametralmente opuestos a los que viajan a otras áreas donde lo que se busca es el placer hedonista. En la Región Brunca se quiere un turista más selectivo, más científico y Pérez Zeledón, con sus bellezas naturales es imprescindible, si se quieren formar circuitos turísticos de la más refinada categoría.

Una secuencia de fotografías aéreas muestra el área que vendría a ocupar el aeropuerto, en relación con las plantaciones de arroz y palma aceitera que van invadiendo manglares y humedales. El biólogo Frank Gutiérrez, destaca que el proyecto de aeropuerto cumple con el protocolo ambiental de la Secretaría Técnica Ambiental (Setena) y los estándares internacionales. Este vendría a ser el primer aeropuerto verde de América Latina.

Jorge Fernández, director general de Aviación Civil, habló de las dimensiones del aeropuerto: 45 metros de ancho y 2.200 metros de largo (aproximadamente la mitad de lo que se estimaba originalmente) y fue enfático en confirmar la conveniencia de que la Región Brunca tenga un aeropuerto que contribuya a mejorar las condiciones de vida de los habitantes, por el interés turístico y por la importancia que tendría para el acceso de aeronaves de salvamento. 


24 Octubre, 2012

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