¡Copos con buena leche!

Imagen: ¡Copos con buena leche!

Los coperos de San Isidro de El General raspan el hielo con estilo

Juan Diego Jara A.
prensa@perezzeledon.net


Qué estilo el de Rafael Méndez, quien muchas veces le pone helado a sus granizados

Se les ve jalando su carreta por las calles, bajo un intenso sol y aviva voz diciendo: “copos con buena leche”. Se les ve alegres y muchas veces agotados, con el sudor resbalando por su frente, pero aún así están al servicio de la gente, de quien quiera quitarse la sed con un rico granizado.

En San Isidro de El General quedan pocos coperos; quizá unos ocho. Sin embargo, los que todavía persisten pretenden seguir en el oficio hasta que Dios se los permita. Los coperos de aquí son expertos para saciar ese antojo a pleno día. La marqueta de hielo, el sirope, la leche en polvo y la dulce azucarada se agrupan como insumos básicos para la faena diaria. Aunque a eso se le puede añadir el helado o el coctel de frutas.

Rafael Ángel Méndez Bermúdez, de 34 años, y vecino de Lomas de Cocorí, vende granizados desde muy joven y se enorgullece de hacerlo, pues considera que gracias a este oficio ha podido mantener a su familia.

El peso y el sol no lo amedrenta. Méndez acepta que el trabajo es fatigoso, pero no se amilana cuando el sol emerge punzante y le impide anunciar con fuerza sus ricos ‘Granizados solo buenos’.

Méndez sube con su carreta la cuesta del Ministerio de Obras Públicas y Transportes MOPT sin problemas y durante la Expo PZ se va a pie de San Isidro hasta el Campo Ferial, donde siempre vende su producto en cantidad.

“Cuando yo empecé mi hermano me alquiló la carreta en ¢5.000 por semana. Luego cuando estaba en lo más y mejor del verano me dijo que la ocupaba porque la había cambiado por una guitarra”, recuerda como anécdota este copero de corazón.



De sus tres carretas, esta es la mejor para Luis Alberto Artavia, a quien siempre se le verá en una esquina del parque

Por su parte Luis Alberto Artavia Méndez, de 40 años, cuenta que se dedica a la actividad desde que era adolescente. Sin embargo, debido a problemas de salud actualmente no puede ‘rutear’ por lo que a diario se ubica en el parque central de San Isidro de El General.

“A mí me gusta servirle a la gente y eso es lo más importante. También la libertad, salir a la hora que yo quiero. No obstante, la Municipalidad no me deja trabajar, y eso me molesta porque uno no está haciendo ningún daño al parque, ni robando”, acotó.

Debido a que a veces le resulta difícil la venta de granizados, Artavia decidió incursionar en la venta de jugo de naranja y afirma que le va bastante bien.


Gerardo López vende también jugo de naranja

Artavia pone coctel de frutas a sus granizados, los cuales vende a ¢600. El vaso de jugo de naranja en ¢350.

Estos coperos generaleños creen que su oficio se extingirá, principalmente porque a los jóvenes les da vergüenza seguir sus pasos y vender en las calles.

Gerardo López Mesén, quien tiene 51 años y es vecino de Santa María de Cajón señaló: “A uno viejo no le dan trabajo. Un compañero me dijo que tanteara vendiendo copos; yo me sentía raro, pero vine y aquí estoy pulseándola desde hace cinco años”, comentó.

Don Gerardo dice que la venta es mejor en verano donde ha llegado a vender hasta 70 copos en un día. Considera que su oficio es una tradición que sería una lástima que desapareciera.

La labor tesonera que realizan los coperos representa no solo humildad, sino amor por el trabajo. Por ello cuando escuche por la calle “copos con buena leche” compre y deguste un sabroso granizado.


12 Mayo, 2008

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