Coopecarnisur ya puede exportar a todo Costa Rica

El Dr. Edgar Barquero, del DIPOA, entrega el certificado a Leonel Pérez y José Manuel Ugalde, de Coopecarnisur.

Carlos Monge
prensa@perezzeledon.net

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epresentantes del Servicio de Salud Animal (Senasa) entregaron hoy viernes 22 de febrero de 2013 una acreditación como “Matadero de Clase B” a Coopecarnisur, con lo cual la cooperativa –integrada básicamente por carniceros, ganaderos y porcicultores generaleños- queda autorizada para exportar carne a todo el territorio nacional.

El rango de “Matadero de Clase C” que tuvo durante sus dos primeros años de operación solamente le permitía colocar sus productos en Pérez Zeledón y una vez que alcanzó el rango intermedio formalizado hoy, se plantea como objetivo –nada fácil- de convertirse en clase “A”, para abrirse paso más allá de las fronteras costarricenses.

Durante la actividad formal de entrega del diploma, el doctor Edgar Barquero, titular de la Dirección de Inocuidad de Productos de Origen Animal (DIPOA) anunció, asimismo, que la Organización Mundial de Sanidad Ambiental (OIE) declaró a Costa Rica con riesgo controlado de Encefalopatía Espongiforme Bovina (EEB), conocida como “mal de las vacas locas”.

Ambas noticias serían para que los ganaderos y los carniceros de la región saltaran de alegría, pero hay inconvenientes de mucha importancia que deben salvar, como el abigeato (que no afecta tanto a Pérez Zeledón como a otras regiones del país) y la recuperación propia del sector ganadero.

Tras grandes sacrificios

La acreditación que permite a Coopecarnisur exportar carne a todo el territorio nacional fue el logro de una labor plagada de sacrificios, como las grandes inversiones que exige una industria como la de la matanza y destace de ganado y la posibilidad de encontrar en la Municipalidad una fuerte competencia.

De las grandes inversiones (jaranas, en términos más lacónicos), debido a requisitos impuestos por Senasa (no podía ser de otra forma), ni se diga: Bañadero, digestor, rampa, playa de faena, evacuación de aguas servidas, obras sanitarias, desagües de establecimientos faenadores, requisitos de construcción higiénico/sanitarios, contralor ambiental, cámaras frigoríficas… Y todo lo cumplieron.

De la rivalidad con la Municipalidad, se recuerda que a lo largo de décadas existió un matadero municipal que últimamente venía trabajando en condiciones deficitarias de salubridad. Las exigencias de Senasa llevaron al cierre temporal del matadero, hasta que la Municipalidad cumpliera con algunos requisitos, como la buena disposición de las aguas servidas.

Luego ocurrió un largo, prolongado y soporífero debate sobre la conveniencia o inconveniencia del cierre definitivo del matadero. Se pensaba, por ejemplo, en el daño social que se iba a causar si se despedía a los trabajadores; en los costos de inversión en las instalaciones; en la competencia desleal que traería a los cooperativistas, etc.  Pero todo se arregló con una solución mágica: cierre definitivo y reubicación de los trabajadores en otras áreas de la Municipalidad.

Con viento en popa…

La cooperativa fue fundada por 28 carniceros, ganaderos y porcicultores y sus afiliados ya alcanzan los 43, informó Leonel Pérez, gerente de Coopecarnisur.  En la planta de sacrificio, ubicada en Pacuar (200 metros al suroeste del puente metálico, sobre la carretera a Pejibaye), trabaja casi medio centenar de personas.

Pérez dijo que el certificado obtenido es un logro para el sector ganadero, para la región sur y, sobre todo, para la salud pública, porque se está garantizando a las personas que están consumiendo carnes (de res y de cerdo) producidas bajo estrictas normas de calidad.

Rafael Ángel Ugalde, presidente del Consejo de Administración, recalcó que ahora se está trabajando para obtener una certificación de clase “A”.  Se ha podido ir cumpliendo, ir creciendo, y la certificación de clase “B” es ya, de por sí, algo excelente para los carniceros y los ganaderos, expresó.
 


22 Febrero, 2013

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