Conozca la realidad de la indigencia en Pérez Zeledón

Imagen: Conozca la realidad de la indigencia en Pérez Zeledón
Las regiones Chorotega y Brunca son en donde se sigue concentrando la mayor taza de la pobreza del país

Xinia Zúñiga Jiménez
xinia@perezzeledon.net

Foto Ilustrativa

Un actor de teatro, un chofer de autobús, un panadero y un Administrador de Empresas, nos cuentan cómo fue que llegaron a ser indigentes y qué esperan ahora de la vida, pero antes conozcamos algunos términos y definiciones de este fenómeno social, el cual tiene diferentes caras y no hace distinción de personas por su sexo, edad, grado de escolaridad, religión o raza.

La indigencia y su relación con la exclusión social, la pobreza y las drogas, es uno de los problemas sociales con más crecimiento en las últimas décadas, tanto a escala mundial como a nivel nacional.Hay diferentes instituciones que acogen a los indigentes, con el objetivo de formarlos e integrarlos a la sociedad.

Muchas son las definiciones de lo que realmente significa la indigencia, pero en este caso hablaremos de la indigencia institucionalizada, la cual se refiere a
aquellas personas que se encuentran albergadas de forma permanente en instituciones públicas o privadas y que sin este apoyo se encontrarían en las calles, ya sea por abandono o incapacidad. Estas personas no han perdido del todo los valores de respeto y convivencia social.

Indigencia clásica: Son personas que duermen en las calles y deambulan en estas sin rumbo fijo. Probablemente rompieron con sus lazos familiares o no los poseen y perdieron los valores sociales como el aseo y el pudor. Estas personas son identificadas por vestir harapos, por no poseer autoestima y vivir en condiciones precarias.

Indigencia funcional: Es la que ciertas personas sufren durante algún tiempo por alcoholismo, drogadicción y por “atractivos de la calle”, lo cual los lleva a pernoctar y deambular a pesar de poseer familia y relaciones sociales. A diferencia de la indigencia clásica estas personas tienen más posibilidades de dejar la condición por ser indigente frecuente pero no sistemáticamente.

Foto Ilustrativa

Además de estas tres clasificaciones, el Ejército de Salvación propuso una cuarta denominación: Indigencia recurrente, en donde la persona inicia un “período de crisis” y vive en la calle hasta que se estabiliza, vuelve a casa a (o) vivir con su familiar para posteriormente iniciar un nuevo lapso de vivir en la calle.
En Pérez Zeledón hay diversas instituciones que se dedican a ayudar a los indigentes, entre ellas están el Centro Cristiano de Restauración Libertados por Cristo, Hogares Crea de Costa Rica y Hogar Corazones Abiertos.

Las entrevistas que a continuación les presentamos fueron realizadas a indigentes albergados en instituciones de Pérez Zeledón, con el fin de conocer quiénes eran antes de ser indigentes, qué tipo de ayuda han recibido y qué piensan hacer con su futuro.

Era actor de teatro

“Tengo 35 años, soy casado y tengo un hijo. Nací en San José y actualmente resido en Pérez Zeledón. Antes de ser indigente era actor de teatro y soy egresado del Colegio Técnico Profesional Agrícola de Cartago. Laboro como mensajero repartidor de diferentes productos. Llegué a ser indigente por una ruptura matrimonial y eso me indujo al consumo de drogas. He recibido ayuda social por parte de la Caja del Seguro Social y de Hogares Crea. En Cartago me informaron que existía un centro cristiano de restauración al adicto en Pérez Zeledón, entonces decidí emprender un viaje y caminar hasta San Isidro de El General durante siete días. El motivo para ingresar a la institución fue mi deseo de cambiar. Recibimos terapias todos los días, me han brindado la ayuda necesaria para superar el problema, todo cambio al inicio es difícil, pero uno logra adaptarse. Estuve en Hogares Crea y deserté de un proceso de rehabilitación debido a una pérdida de efectividad en el programa. Al finalizar este proceso no he pensado en un futuro, pero actualmente tengo un trabajo”.

Manejaba autobús

“Tengo 54 años, soy divorciado y tengo seis hijos. Nací en San José y antes era chofer de autobús. No tengo empleo y llegué a la indigencia en la niñez cuando un amigo de la escuela me invitó a un cigarro de marihuana y luego de ahí pasé a lo que llaman cartón lleno (consumo de todo tipo de drogas). Antes de ingresar a la institución donde estoy no recibí ningún tipo de ayuda social. Me encontraba en Buenos Aires y cansado de mi aspecto decidí averiguar de algún centro de rehabilitación con personas que poseen los mismos problemas y así llegué a Pérez Zeledón. Me motivó ingresar a la institución un deseo de cambio, fue por voluntad propia y el día que llegué me tuvieron que jalar en un carretillo por las condiciones deplorables en que me encontraba. He recibido las dos terapias acostumbradas, así como el estímulo de los compañeros, el director y las ganas de superación personal. Me he adaptado al cambio y anteriormente no había estado en ninguna otra institución. Al finalizar este proceso quiero formar parte de este centro y me gustaría crear una sucursal en Buenos Aires”.

Era panadero

“Tengo 19 años de edad, soy soltero, nací en Nicaragua y desde los 5 años de edad resido en Costa Rica. Anteriormente era panadero en Desamparados y ahora brindo mis servicios voluntarios en el albergue. La causa de mi estado de indigencia fue la droga, ya que a los 9 años empecé a oler pegamento y antes de ingresar a la institución no recibí ningún tipo de ayuda social. En mi antiguo albergue, en una de las giras realizadas a Pérez Zeledón me informaron del centro y entonces decidí ingresar. He recibido cuatro terapias individuales y la institución me ha brindado la ayuda que necesito, esta es mi casa. En mi anterior albergue me pude adaptar al cambio, sin embargo, aquí en Pérez Zeledón aún no. He desertado porque tuve una recaída cuando tenía 7 meses dentro de este mismo centro. He pensado en mi futuro y deseo estudiar si me lo permite la voluntad de Dios”.

Fue administrador de Empresas

“Tengo 28 años de edad y de unión libre soy padre de una hija. Nací en San José y antes era Administrador de empresas. Llegué al estado de indigencia por voluntad propia y antes de ingresar a esta institución no recibí ningún tipo de ayuda social. Ingresé a Hogares Crea porque me informé con un mismo adicto y lo que me motivó fue el deseo de cambiar, la persona debe estar dispuesta a un cambio delo contrario tiende a recaer. He desertado porque quería estar con mi pareja estando consciente que podía volver a recaer. Deseo viajar a los Estados Unidos o recuperar mis tiendas en San Carlos, las cuales administra mi hermana”.

¿Qué sucede actualmente en Costa Rica?

En 1998 Costa Rica rompió la barrera del 20% por debajo de los hogares por la línea de la pobreza. La incidencia de este fenómeno se redujo del 20.7% al 19.7%. La pobreza extrema o indigencia también disminuyó a un mínimo histórico, al afectar un 5.3% de hogares.

En las zonas rurales se mantienen 2 de cada 3 hogares pobres, pero allí es donde más familias están superando esa condición. Las regiones Chorotega y Brunca son en donde se sigue concentrando la mayor taza de la pobreza del país, aunque se observa que la situación ha venido mejorando, en forma leve pero constante a lo largo de la década de 1990.

Por otro lado, agradecemos el aporte de los estudiantes Yanin Cordero y Adrián Durán del curso ”Sociología Aplicada” de la carrera de Psicología en la Universidad Latina, Sede de Pérez Zeledón, quienes realizaron una amplia investigación sobre la indigencia en el cantón y dedujeron lo siguiente:

-Las personas que se encontraban en estado de indigencia, no todas se estaban bajo la línea de pobreza.

-No todas las causas de la indigencia son necesariamente por la adicción, más bien contienen un trasfondo psicológico que los obligó a pernoctar en las calles, ya sea por agresión física, verbal o por el rechazo de la misma sociedad, por la aceptación de un grupo de personas y la más importante: la desintegración familiar.


-La mayoría de los indigentes institucionalizados son a la vez indigentes funcionales.


-Las personas con este tipo de problemas generalmente han buscado la ayuda necesaria debido a que se encontraban cansados de ser excluidos por la sociedad.


-Los indigentes en su totalidad comenzaron su problema de adicción a temprana edad (10-15 años)


-La instituciones estatales no brindan ningún tipo de ayuda social a estas personas (sólo el IMAS, pero a quienes se encuentran en la llamada línea de pobreza).


17 marzo, 2006

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