Con o sin agua disponible la construcción se vuelve un imposible

Construcción estancada en Pérez Zeledón.

Carlos Monge
prensa@perezzeledon.net

P
ara cuando haya agua suficiente con qué atender la demanda de los desarrolladores de proyectos de vivienda, a mediados de 2015, los generaleños se van a dar cuenta de que tampoco van a vivir un boom de la construcción, porque las demás piezas del engranaje están atascadas.

El principal obstáculo a la construcción –uno de los indicadores de la economía- en Pérez Zeledón, ha sido la carencia de agua para abastecer nuevos residenciales, ya se trate de proyectos empresariales para gente para gente de regulares o altos ingresos económicos o para asentamientos humanos de clases modestas que reciben asistencia estatal.

La gente de pocos recursos se está yendo falta de trabajo y tener que pagar alquiler.

La gente de pocos recursos se está yendo falta de trabajo y tener que pagar alquiler.

Los inconvenientes son innumerables y desesperantes y una buena parte de ellos son atribuidos a reglamentos obsoletos, a veces confusos, que, a su vez, arrastran a los funcionarios municipales a interpretaciones subjetivas y a situaciones irresolubles por las que prefieren abandonar la búsqueda de soluciones. Algunos regidores le llaman al fenómeno “falta de ganas de trabajar”.

Tales contrariedades fueron tema de debate el martes siete del presente mes de octubre de 2014, durante la sesión ordinaria del Concejo de Pérez Zeledón, tras una presentación efectuada por el abogado Frederick Pincay en representación de una empresa desarrolladora.

Solicitó ayuda a los regidores para que le dieran visto bueno a un proyecto de interés social que ha estado estancado, primero por falta de agua y después por la falta de permisos municipales. Aseguró haber conseguido hasta agua, para su proyecto; y si bien es cierto que no logró el objetivo, al menos llamó la atención sobre la modorra reglamentaria.

Cuando haya agua abundante aflorarán los entrabamientos burocráticos.

Cuando haya agua abundante aflorarán los entrabamientos burocráticos.

Se dijo, por ejemplo, que hay proyectos de vivienda que llegan a un punto muerto, cuando un funcionario municipal pide (porque así lo exige la ley) un aval de la Secretaría Técnica Ambiental, y ésta lo rechaza (porque así lo dice la ley) porque no le corresponde dar esos permisos en ciertos casos específicos.

Estos nudos gordianos se originan en la falta de reglamentos o en términos confusos. No hay definiciones en blanco y negro que determinen cuándo sí y cuando no aceptar la apertura de un nuevo camino público (al margen de que la Municipalidad no da abasto para darles mantenimiento a los ya existentes). Se sabe (pero las leyes son contradictorias) cuando se requiere un permiso de orden ambiental o cuándo no. Ni siquiera hay un plan regulador para el uso de suelo en Pérez Zeledón.

Y los requerimientos para construir una nueva casa o un residencial son tantos y a veces tan ambiguos, que da la sensación de que los funcionarios ya ni siquiera se preocupan por ir a visitar un proyecto, por no ensuciarse los zapatos, según expuso el regidor Roy Mora.

La Municipalidad no tiene claro cuándo debe declarar una calle como pública.

La Municipalidad no tiene claro cuándo debe declarar una calle como pública. (Foto de la Municipalidad).

“Estamos pidiéndoles a los contribuyentes lo que la ley nos pide que pidamos; no hay requisito que se saque de la manga”, defendió la alcaldesa Vera Corrales, al hablar a los regidores sobre la necesidad de contar con reglamentos claros y viables. “Hay que trabajar y poner (las cosas) en orden”, dijo.

La construcción –dígase de casas individuales, residenciales o edificios de índole empresarial- es, como se sabe, un factor que en Pérez Zeledón ha permanecido estancado durante años, y Virginia Camacho, regidora suplente, es explícita cuando recuerda que la construcción significa la compra venta de materiales, el empleo de trabajadores, la instalación de servicios (que genera más empleos)…

Todo eso significa que con la dinámica de la construcción va a haber mucha gente con dinero que va a ir a comprar en un sector comercial que está caído y que va a estar pagando impuestos que le van a dar a la Municipalidad más oportunidades de construir obra pública y generar desarrollo.

Pero, por el momento (y desde el martes) la Municipalidad sólo volvió a recordar que necesita reglamentos claros y dinámicos que le faciliten la existencia a los generaleños.


20 octubre, 2014

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