Con artesanía enfrentaron la crisis del café

Imagen: Con artesanía enfrentaron la crisis del café

Familia en Pueblo Nuevo de Cajón no se doblegó ante la caída del precio del Grano de Oro y demuestran que con un poco de imaginación, se puede salir adelante

Xinia Zúñiga Jiménez
xinia@perezzeledon.net

Don Romelio Rodríguez y su esposa Julita Bonilla, posan para nuestra cámara junto a su hija Marlene, quien dibuja una lora.

Hace unos seis años, la familia Rodríguez Bonilla de Pueblo Nuevo de Cajón, sufrió en carne propia la caída de los precios del café, pero en lugar de esperar a que la situación cambiara o que el Gobierno hiciera algo al respecto, con imaginación iniciaron el negocio de la artesanía en retablos o “chuletas”, lo que al inicio parecía una aventura, pero que se ha convertido en un ingreso importante que les ha ayudado a vivir de una mejor manera.Romelio y Julita engendraron cuatro hijos, y de ellos Rodrigo y Marlene están en el negocio de las artesanías. El además de desempeñar diversas funciones en la fábrica, hace los contactos para distribuir el producto por el Cerro de La Muerte y San José, entre otros lugares; mientras que ella, quien es ama de casa, en los ratos libres aporta su talento para hacer algunas pinturas, ya que las otras las pintan unos primos en Sarchí de Valverde Vega, lugar conocido como la Cuna de la Artesanía de Costa Rica.

Por su parte, don Romelio realiza diversas funciones en la fábrica, entre ellas buscar la madera de Melina, pulirla y darle el toque final con la resina. Evidentemente juntos forman un buen equipo de trabajo y tampoco han descuidado las fincas cafetaleras, las cuales lucen en muy buen estado.

Momento en que Rodrigo realiza una prueba en una máquina de la fábrica familiar, como demostración del proceso que debe llevar la Melina antes de pintarse.

Pero el arte no es casualidad en la familia Rodríguez Bonilla, ya que hace 27 años se vinieron de Sarchí para Pueblo Nuevo de Cajón, en donde disfrutan de la tranquilidad del campo y de sus bondades. Viven lejos del bullicio de la ciudad y la contaminación, en medio de cafetales y el canto de los pájaros.

Proceso de la madera
Como todo negocio el inicio fue muy difícil, y más aún que la Melina después de ser cortada en retablos debe embodegarse un año y medio, para que esté en su punto de secado a la hora de pintarse. Alguna madera la extraen de la finca, pero la mayoría la deben comprar.

Vista parcial de la bodega de Melina en Pueblo Nuevo de Cajón, en donde la madera recibe un proceso de secado durante año y medio para poder pintarse.

“Al inicio yo le llevaba la madera a unos primos en Sarchí para que ellos hicieran las pinturas y me regalaban dos o tres trabajos, los cuales vendía, pero ahora la situación ha cambiado, ya que la producción aumentó, así como la cantidad de clientes que tenemos”, manifestó Rodrigo a PerezZeledon.net durante nuestra visita a la fábrica.

Reiteró que no pensaban tomarse tan en serio este negocio, pero que tuvieron que hacerlo para poder salir adelante, pues llegó el momento en que ya no era rentable el café y sin embargo, debían darle mantenimiento o perder las plantaciones, pero gracias al trabajo constante, han podido salir adelante con las dos tareas.

Marlene Rodríguez Bonilla, es ama de casa, pero en los ratos libres aprovecha su talento y se dedica a pintar retablos. Según dijo, es un talento natural, ya que no ha estudiado para ello.

Y como la mayoría de las familias del campo, ésta es muy trabajadora; cada uno en su puesto y manos a la obra, porque como dice don Romelio, uno no hace nada con echarse a morir, sino que hay que poner la mente a trabajar y ser perseverante, porque el éxito en la vida no es una lotería, sino que se debe crear.

En total trabajan unas ocho personas en el negocio de las artesanías y a diferencia del inicio, según don Rodrigo, la experiencia actual es muy agradable, porque están dando a conocer el producto en diferentes lugares. Los retablos son muy llamativos, tanto por los dibujos que logran hacer manos ingeniosas, como por la calidad de los mismos.

Este es un reloj con un paisaje campesino. Una pequeña muestra de lo que se puede hacer con esfuerzo y talento. En la quinta casa después del Restaurante Non Plus en El Hoyón, usted puede adquirir este y otros diseños a muy buen precio.

“Los mismos clientes nos motivan a seguir adelante, ya que el producto final habla por sí mismo. El trabajo es realizado por personas que saben lo que están haciendo”, indicó don Rodrigo, mientras nos mostraba el proceso que se realiza en la fábrica, desde que la madera se embodega para que al pintarse esté en el punto óptimo de secado, hasta el trabajo final, el cual todos admiran.

Por otro lado, reveló que económicamente ha sido una opción que les ha ayudado mucho para salir de la crisis del café y que ahora lo que esperan es seguir extendiendo el mercado cada vez más, con el fin que muchas personas tengan en su casa, oficina o negocio, un “pedacito” de un trabajo que además de talento, lleva una dosis de amor y muchos deseos de superación.


20 marzo, 2006

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