Con abanicos esperan refrescar el Auditorio Municipal

Auditorio Complejo Cultural Pérez Zeledón.

Carlos L Monge B
prensa@perezzeledon.net

La Administración Municipalidad “pulsó todos los aceleradores” para tratar de refrescar el Auditorio del Complejo Cultural de Pérez Zeledón, más sofocante que nunca desde que fueron retirados los abanicos y la corriente marina El Niño unificó los calores del Veranillo de San Juan con las reverberantes canículas de medio año.

En ocasiones hubo que suspender sesiones municipales, por motivo de lluvia.

En ocasiones hubo que suspender sesiones municipales, por motivo de lluvia.

¿Aire acondicionado? Ni pensarlo; fuera de las capacidades económicas de la Municipalidad. Pero sí está entre las posibilidades la adquisición de un equipo de abanicos, cuyo precio ronda el millón de colones. Por ahora, lo que falta es el dinero.

Ya fue presentada una solicitud al Concejo, para que autorice una modificación presupuestaria que permita a la Administración comprar un equipo de abanicos para las paredes y de pie para la parte alta del recinto, con el fin de sustituir los del techo, que fueron eliminados durante la instalación de un cielo raso.

En la Administración esperan que el Concejo conozca y apruebe la modificación presupuestaria, el próximo martes (siete de julio de 2015) para solucionar una necesidad que se ha vuelto urgente. Sin viento, con trescientas personas calurosas y un bochorno al que la gente no se termina de acostumbrar, el auditorio es un virtual baño sauna.

El escenario es aun más caluroso, por la falta de viento y las luces.

El escenario es aun más caluroso, por la falta de viento y las luces.

Y no se diga del escenario –que hace las funciones de sala de sesiones de la Municipalidad de Pérez Zeledón- donde la circulación del aire (si lo hay) es menor, el sonido es imposible y las luces (que vinieron a sustituir la penumbra de otros tiempos) derriten a actores y magistrados.

La eliminación de los abanicos es consecuencia de la instalación de un cielo raso que, en buena medida, vino a dignificar la apariencia del Auditorio Profesor Alfonso Quesada Hidalgo. Ubicado en un edificio construido en los años sesenta, el cielo raso del auditorio había venido a menos por causa de las goteras y manchas de las palomas.

Si bien es cierto que el cielo raso fue concebido para que se vea aceptable y permita al auditorio disfrutar una mejor acústica, en el proceso de remodelación se omitieron detalles relacionados con los abanicos, de manera que no quedaron previstos los contrafuertes para atornillarlos ni los tomacorrientes para conectarlos.

Estuvo durante años sin cielo raso, venido a menos por las goteras.

Estuvo durante años sin cielo raso, venido a menos por las goteras.

El cielo raso es ondulado, para que el sonido no se distorsione, en su viaje por todo el escenario. Lleva fibra de lana por encima y un sellador acústico en los ángulos del cielo con las paredes, para impedir la fuga de sonidos y el ingreso de ruidos. Y si bien es cierto que estas particularidades minimizan el paso del calor por el techo, la temperatura ambiente ha sido su mejor aliada.

El auditorio –un teatro-  es utilizado por el Ayuntamiento de Pérez Zeledón para sus sesiones ordinarias de los martes y extraordinarias de los jueves, desde hace varios años. Regidores y alcaldes se trasladaron de su decenaria sala de sesiones del Palacio Municipal, porque no cumplía con disposiciones de la Ley 7.600 y no pudieron regresar porque su espacio fue dedicado a oficinas administrativas. Tampoco ha habido iniciativas para tomar en arrendamiento una adecuada sala para sesiones.


3 Julio, 2015

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