Chancero ejemplar

Imagen: Chancero ejemplar

Gerardo es un profesional en su oficio: vendiendo suerte y demostrando que las limitaciones fisicas no impiden a nadie salir adelante

Juan Diego Jara A.
prensa@perezzeledon.net


Gerardo es todo un veterano vendiendo chances y lotería.

Cuando nació, los médicos diagnosticaron que el niño no viviría más que a los ocho años. Su parálisis cerebral era severa. Sus padres no albergaban esperanzas.

Sin embargo, Gerardo Cascante quien hoy tiene 43 años, demostró que el mérito propio, el esfuerzo y las ganas de vivir, pueden más que los adversos augurios de la medicina.“Imagínese que yo a los ocho años aún gateaba y fue hasta después que fui mejorando. Me daba mucho coraje verme así. Por eso me propuse salir adelante y a Dios gracias lo he logrado”, expresó.

Gerardo es un ejemplo de lucha y entrega, de valentía y firmeza pues, pese a su discapacidad, sabe como ganarse la vida honradamente, vendiendo lotería. Actividad que desarrolla desde hace 25 años.

¿Por qué no decirlo?, es un profesional en lo que hace, ya que ningún pedazo de lotería se le queda sin vender. La gente confía en él.

Aunque nació en San Isidro de El General, sus padres se lo llevaron muy pequeño para San Vito. Cuando regresaron, cursó la primaria en la escuela Sagrada Familia y la secundaria en el Colegio Técnico Profesional donde obtuvo su especialidad en contabilidad.

“Nunca bajé de 90. En los estudios era bastante aplicado y bueno para las matemáticas”, acotó.

No obstante, Gerardo comentó que no consiguió trabajo como contador, por lo que se dedicó a la venta de lotería y, a la fecha, le ha ido bien porque a través de este oficio ha podido sacar adelante a su familia, pues se casó hace 20 años y tiene dos hijos.


No llega a su casa hasta que haya vendido toda la lotería.

Veterano. Es común ver a este insigne personaje sentado en su banquillo a un costado del parque de San Isidro ofreciendo chances o lotería. Con decoro sabe como llevar suerte a sus clientes, a pesar de que afirma que actualmente hay mucha competencia.

Dos anécdotas inmutables recuerda Gerardo, la novia que tuvo a los 17 años y que no volvió a ver y la vez que casi le roban ¢2 millones en lotería, aunque agregó que le han robado 4 veces.

Pese a que vende chances y lotería, nunca ha pegado un premio. Él considera que no hay números de la suerte. No le gusta vender tiempos porque con estos no ayuda a las instituciones de bienestar social.

Gerardo es del criterio de que la población con discapacidad no debe darse a menos, por el contrario, debe luchar por no depender de los demás, sino de sí mismos.

Así es que, quienes se topen a Gerardo en la calle pueden comprarle lotería, ¡quien quita un poco de suerte!, pues tendrán la certeza de estar al lado de un gran hombre que ha sabido enfrentar la vida, sin temor a los obstáculos.


31 agosto, 2007

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