Artesanos demandan espacio para ofrecer sus productos

Los productos, apetitosos; pero las ventas muy ralas. Poca gente sale “mentalizada” para comprar algo en los puestos de productos artesanales.

Carlos Monge
prensa@perezzeledon.net

T
al vez, en el futuro, la esquinita subutilizada del Mercado Municipal de Pérez Zeledón se llegue a convertir en un mercado de artesanías de tres pisos: uno para prendas de vestir, uno para suvenires y el otro para productos alimenticios. Pero, por ahora, bastará con un planché.

Es más: los artesanos de Pérez Zeledón, integrados en tres asociaciones, se conformarían con que la Municipalidad les conceda el espacio, así como está (rodeado por una malla y con piso de piedrilla cuarta) para tener un lugar fijo a dónde llevar sus productos. Un puesto fijo es fundamental para su modesto negocio.

Miel de abeja, dulces… de La Piedra de Rivas.

Miel de abeja, dulces… de La Piedra de Rivas.

Una solicitud en ese sentido –que les cedan un espacio-  fue planteada durante la sesión municipal del martes de la semana pasada, cuatro de marzo de 2013, por Víctor Mora Vargas, de la asociación Artesanos de Cocorí, en representación de las organizaciones artesanales locales.

Recordó que su organización, con veinticinco integrantes, tiene dos años de estar gestionando un punto dónde vender sus productos artesanales. Trabajan en sus casas, a donde difícilmente llega un cliente; se presentan en las ferias a los que son invitados (más que para que den lucidez al evento que para que vendan sus cosas) y hasta tuvieron una temporada en que pudieron instalarse cada quince días en la esquinita del Mercado.

Pero luego los privaron de la esquinita, por oposición (lógica) de la Asociación de Inquilinos del Mercado, debido a que no se les estaba cobrando alquiler y les estaban haciendo una competencia, si no desleal, al menos en condiciones desiguales (porque la esquinita tiene un lugar estratégico incomparable).

En San Isidro de El General, la ciudad cabecera de Pérez Zeledón, no hay una oficina que promueva el turismo,  ni siquiera un lugar que concentre a los artesanos. Además de Artecori (Artesanos de Cocorí) existen los Artesanos Unidos del Sur, las Artesanas de Quebradas y un sinfín de pequeñas organizaciones de productores igualmente artesanales que, por sus volúmenes de ventas, no pueden tomar un edificio en alquiler. Decenas de familias, en Pérez Zeledón, se ayudan o dependen de las artesanías.

Sin un punto fijo a donde puedan llegar los clientes, es poco lo que los artesanos pueden prosperar. Basta con un rápido vistazo a actividades como la que se celebró en el parque de San Isidro el viernes de la semana pasada, 8 de marzo de 2013, con motivo del Día Internacional de la Mujer.

Mieles, café de altura molido, tostado (para moler en la casa, con unas maquinitas que venden en las tiendas de electrodomésticos) en pergamino,  empanaditas de chiverre de la Asociación de Productores de La Piedra de Rivas… Ropita para niñas y niños, ropa íntima para mujeres; esclavas, collares… Pero; muchos mirones, lindos comentarios y nada o casi nada de ventas.

El problema radica en que la gente no llega “mentalizada” para comprar, dígase porque iba sólo a oír los discursos y escuchar la música y llegó al evento solo de paso, o porque, por prudencia o por considerarlo innecesario, salió de casa sin dinero.

El planteamiento presentado por la Asociación de Artesanos de Cocorí al Ayuntamiento –el Concejo más la Alcaldesa- abre el camino, ahora, para que los artesanos de Pérez Zeledón cuenten con un puesto fijo que les ayude a vender sus productos, a reducir costos y a contribuir a levantar la deprimida economía de Pérez Zeledón.
 


11 marzo, 2013

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