Aquellas travesías aéreas a Pilas de Buenos Aires

Imagen: Aquellas travesías aéreas a Pilas de Buenos Aires

Breve reseña histórica de un pueblo agrícola con más de un siglo de historia

Uriel Rojas/colaborador
urojas666@gmail.com

Primer vuelo de “El Ave” en la década del 50, representó la esperanza y el bienestar del pueblo.

La comunidad de Pilas fue fundada en las primeras décadas del siglo veinte por familias cercanas al cantón de Buenos Aires,  luego arribaron algunos chiricanos de Panamá y colonos de la meseta central.

Es la cabecera del distrito quinto del cantón de Buenos Aires, a 44 km de la ciudad bonaerense ingresando por Térraba, y a 106 km por el sector de Pacuar de Pérez Zeledón.
Desde siempre ha sido tierra de campesinos que trabajan con esmero la tierra, la siembran y le ayudan a crecer para tener los frutos del esfuerzo. Las extensas y fértiles llanuras se siembran año a año con arroz, maíz, tabaco y se dejan potreros para criar ganado y cerdos que se usan para la venta y el consumo familiar.

Durante esta primera mitad de siglo, los vecinos de Pilas enfrentaron muchas dificultades, una de ellas la comunicación con otros pueblos donde conseguían lo que no les producía la tierra.

Actual Iglesia Católica de Pilas de Buenos Aires.

Por ejemplo, en Ciudad Cortés, lugar al que llamaban El Pozo, iban a pie arreando el ganado, los cerdos y llevando en bestias el maíz y el arroz que vendían en ese poblado donde duraban hasta dos días atravesando caminos muy peligrosos.

Cortés era como el centro comercial del momento. La llegada de la compañía bananera le había dado un auge que lo convertía en un poblado importante. Ahí llegaban las lanchas que venían de lugares lejanos y traían de todo lo que había en otros  lares. Inclusive la gente de Buenos Aires, Volcán y demás comunidades  de la región iban hasta Cortés a comprar y comercializar sus productos.

Pilas, servía además, de descanso a los humildes viajeros que dormían en la casa de don Abel Atencio, quien les deparaba desde bienmesabe, almojábanos, tamales de arroz y hasta chorreadas de maíz a los huéspedes temporales.

Los cansancios de estas travesías motivaron a que se buscará entre todos una mejoría. De esta manera, guiados por Leví Blanco, este esfuerzo dio sus frutos como la tierra, ya que en abril de 1954 Pilas inaugura su pista de aterrizaje y la gente sustituye las odiseas del trayecto a pie hacia El Pozo por venturosos viajes aéreos en El Ave, la nueva línea aérea que traslada de todo a lugares como Buenos Aires, Pérez Zeledón, Golfito, Cortés, Palmar, Potrero Grande, entre otros.

Y fue así que llegó lo esperado por los habitantes de Las Pilas, Colinas y La Danta: un jueves santo de 1954 toca tierra pileña la primera avioneta. El piloto se llamaba Ulises Vargas Huertas y la gente recibió con mucha alegría aquel histórico suceso.

Escuela de Pilas.

Don Daniel Barrantes se convirtió en el primer agente de la compañía aérea que debía hacer las guías, manifiestos, tiquetes, despachar y recibir encomiendas. Luego serían  otros como don Hipólito y don Nano Atencio.

Pilas se promueve a convertirse en la capital del comercio regional, incluso por encima de Buenos Aires, Palmar Norte y Cortés. La comunidad empieza a poblarse con gente que llega de todas partes. No hay un pedacito de tierra que no sea aprovechado por sus inspirados agricultores que ven en este recurso una mina que les depara solo bienestares y felicidad. Lamentablemente ese vuelo de beneplácito duró solamente tres décadas ya que fue interrumpido por el accidente y muerte  del dueño de la compañía.

En febrero de 1978 aterrizó por última vez El Ave, y la comunidad de Pilas cae en su vuelo que había proyectado a nivel económico y comercial para sumirse en otra de sus épocas más difíciles de su historia: su economía, sustentada en la tierra y el cultivo de granos básicos no encuentran caminos buenos para ser trasladados, y en invierno, la comunidad se aislaba por completo ante las crecientes de sus ríos y quebradas.

La caída del ave les recordó las travesías a pie que debieron hacer sus padres a principios de siglo, y toda esa dinámica económica y social que Pilas había construido en torno al servicio aéreo empezó a caer.

Pilas ya no era el mismo sin su ave, y la importancia que había construido como cabecera del distrito pasó a ser solo un segmento de su historia. Desconectados quedaron también otros poblados como La Danta, La Dibujada y La Tinta los cuales retoman los caminos que les lleva hacia el sector de Buenos Aires y Pérez Zeledón, saliendo por Ceibo, Santa Marta y El Peje, debiendo enfrentar un nuevo desafío: las crecientes del río Grande de Térraba, que  cruzaban en botes empujados por sus canaletes de madera. Las otras salidas que actualmente se conocen por El Águila y Ceibón, apenas iniciaban sus aperturas con tractores, esto a finales de la década de los setenta.

Centro de Pilas.

La crisis que atraviesa el país en el modelo agroexportador a principios de los ochentas encuentra a Pilas de rodillas y la comunidad debe asumir este abandono estatal, situación que obliga a muchos a dejar ser agricultores para convertirse en obreros de nuevas actividades fuera de su comunidad.

La migración de familias es inevitable y Pilas entra en un despoblamiento quedando solo las personas mayores, los bastiones que formaron parte de la configuración inicial del poblado original.  Pilas llegó a ser casi un pueblo fantasma.

Los acabados de caminos de El Águila y Ceibón vendrían luego a mitigar esta crisis de Pilas, sin embargo, sus malos estados y las crecientes de sus ríos y quebradas les impedían alcanzar de nuevo la dinámica eficiente y fluida en el campo comercial que sí habían alcanzado de 1954 a 1978.

Hoy Pilas es una comunidad compuesta aproximadamente por unas 113 personas en 33 casas y su altitud es de 250 msnm.

Casa antigua de Pilas donde se vendían los tiquetes aéreos..

Es un poblado que continua girando su economía en torno a la agricultura, en especial a  la siembra de granos básicos como arroz, maíz y en años recientes el ñampí y al cultivo de tabaco complementan sus ingresos con la cría de ganado y cerdos.

Otras comunidades como Concepción, La Fortuna, La Gloria, Pueblo Nuevo y La Dibujada siembran además el frijol en grandes cantidades de terreno. A pesar de tener terrenos muy quebrados, los vecinos han sabido aprovechar esas irregularidades para cultivar variedades que se adaptan a las circunstancias.

En la actualidad, Pilas cuenta con escuela, puesto de salud, pulperías, plaza de deportes, acueducto rural y una iglesia católica en buen estado.

El 5 de Junio de 2009 se logra construir el puente sobre el río Pilas a través de un convenio de colaboración ICE – Comunidad, el cual vino a mejorar la comunicación con los demás poblados. Por esta vía entran y salen los camiones cargados de maíz, arroz y ganado que viajan hacia la meseta central de nuestro país.

El poblado ha venido recuperando poco a poco su población y ha aumentado la cantidad de viviendas en los últimos años.

En este 2011, Pilas promueve la diversificación de su modelo agrícola introduciendo nuevos productos además del tabaco y el ñampí. Piensan  producir la carela y el Ócra para ser exportado a New York, Estados Unidos.

La carela (Momordica charantia), conocida popularmente como melón amargo o cundeamor chino es una especie tropical o subtropical perteneciente a la familia Cucurbitaceae, ampliamente distribuida por su comestible fruta, que cuenta con ser una de las plantas más amargas de todas las hortalizas.

Vecinos de Pilas cargando El Ave.

La ocra (Abelmoschus esculentus) es una malvácea que pertenece a la familia del algodón y se cultiva como hortaliza en regiones tropicales y subtropicales. Algunos estudios sostienen que la temperatura óptima para la germinación y emergencia de esta planta es de 24 a 32°C. Abajo de los 21°C, la germinación es lenta y pobre.

Pilas es el distrito quinto del cantón de Buenos Aires de Puntarenas, según decreto # 7 del 20 de enero de 1968.  Está compuesto por los siguientes poblados: Pilas, Bijagual, Ceibón, Concepción, La Dibujada, La Fortuna, La Gloria, Lajas, Paso La Tinta y Pueblo Nuevo.

Al paso de un siglo de historia, Pilas sigue siendo un pueblo que sigue trabajando la tierra y se prepara para la diversificación productiva que exigen los nuevos tiempos.


2 agosto, 2011

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