Amenaza de bomba en San Isidro no causó “terror”, pero sí indignación

Fue necesario transportar desde San José un perro entrenado para encontrar explosivos.

Carlos Monge
prensa@perezzeledon.net

U
na llamada telefónica anónima recibida hoy, en central telefónica de la Municipalidad de Pérez Zeledón, generó la evacuación de los funcionarios, el desalojo de los establecimientos comerciales de los alrededores y el cierre de algunas de las principales calles de San Isidro de El General.

Quien sea el que lo hizo, anduvo muy lejos de lograr el objetivo de causar terror, pero sí consiguió ganar el repudio generalizado de la comunidad generaleña, por el menosprecio a los seres humanos, la pérdida de tiempo y los enormes gastos generados durante el operativo.

Funcionarios municipales ingresan al edificio, para orientar a los expertos en explosivos.

Funcionarios municipales ingresan al edificio, para orientar a los expertos en explosivos.

“Aliviados, pero bastante molestos”, dijo la alcaldesa Vera Corrales, al darse por concluido el estado de alerta y quedar levantadas las restricciones de paso por las cercanías del Palacio Municipal, a la 1:10 de la tarde.

La llamada ingresó a la central telefónica de la Municipalidad alrededor de las 10:30 de la mañana y, previa consulta a la Alcaldesa, la comisión interna de seguridad giró instrucciones para el desalojo. Todos, funcionarios y visitantes que realizaban algún trámite municipal, desfilaron, en orden, hasta el parque de San Isidro, un lugar concebido de previo para ubicarse en caso de emergencia.

Y adiós hora de almuerzo; y suspendidas todas las labores, fueran o no de urgencia, durante algo más de dos horas y media. Todos los negocios de las cercanías fueron evacuados; y la policía cerró las bocacalles, para evitar la cercanía de vehículos y transeúntes.

Algunas calles céntricas estuvieron cerradas.

Algunas calles céntricas estuvieron cerradas.

Y aunque no hay causas, en Pérez Zeledón, que no se puedan resolver sin terrorismo, y aunque un terrorista usualmente no avisa que instaló una bomba, y aunque lo esperable es que un acto de esos provenga de un vagabundo, los protocolos de seguridad costarricenses demandan una respuesta inmediata y obligada.

Una situación como la de hoy demandó, inclusive, el traslado, vía aérea, de un perro adiestrado para la localización de explosivos, para inspeccionar hasta el último rincón, dentro y fuera del edificio municipal y descartar, con ello, la existencia de la anunciada bomba, antes de que el personal pudiera regresar a sus labores.

Oficiales del Organismo de Investigación Judicial y de la Fuerza Pública se entrevistaron con funcionarios de la seguridad interna y funcionarios de la Municipalidad, en un cuartel de mando improvisado frente al edificio municipal, en un primer sondeo que les permita llegar a la identidad de la persona que hizo la llamada.

Luego, según expuso la alcaldesa Corrales, se formalizará la denuncia en el Ministerio Público.

En el audio, la Alcaldesa Vera Corrales lamenta que ocurran estos contratiempos.

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17 septiembre, 2014

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