Álex Solís alega ‘conjura política’ y se niega a renunciar

Señala que Arias ya conocía actividades que le cuestionan

Con voz temblorosa y entrecortada y su dedo índice en alto moviéndose de izquierda a derecha, anoche, el contralor, Álex Solís Fallas, le dijo no a los diputados que le dieron 24 horas para renunciar a su cargo.

Eran las 7:03 p. m. de anoche. En el piso 13 de la Contraloría General de la República, al costado sur de La Sabana, Solís leyó un texto de dos páginas en el cual atribuyó los hechos que se cuestionan a una persecución.“Aquí lo que existe es una conjura política”, enfatizó tras calificar de injustas las denuncias en su contra.

Al llegar a la sala de audiencias del edificio, en donde más de 15 periodistas lo aguardaban, ya el Contralor tenía dispuesto no contestar preguntas. Una pequeña mesa dispuesta exactamente frente a la puerta que da a las gradas internas así lo delataba.

En siete minutos leyó su texto, dio las gracias y pese a la insistencia de la prensa Solís no se inmutó. Se marchó sin saldar las múltiples dudas que le planteaban los reporteros.

Así respondió a su manera a la excitativa que 40 diputados de todas las fracciones representadas en la Asamblea Legislativa le plantearon el miércoles.

“No puedo aceptar la exhortación que me ha formulado un grupo de legisladores para que me retire del cargo, en abierta contradicción con el debido proceso, el cual están obligados a respetar”, expresó.

Con esa respuesta, Solís obliga a los diputados a continuar con la investigación en su contra e incluso hace que la comisión ahora deba recomendar si procede o no su remoción.

A Solís Fallas se le denunció porque supuestamente falsificó la firma de su hermano Ottón Solís en varios documentos legales. También por haber financiado, aparentemente, a varias decenas de personas de su cantón, Pérez Zeledón, para que viajaran en forma ilegal a Estados Unidos, ayudados por “coyotes”.

En su declaración insistió además en que antes de que se le juramentara, el 7 de junio, varios políticos, entre ellos el expresidente y precandidato presidencial del Partido Liberación Nacional (PLN), Óscar Arias Sánchez, conocían de su vínculo con los hechos que se le cuestionan.

Palabras de defensa

Con sus palabras enfundadas en un tono lánguido y haciendo un esfuerzo para no entrecortar sus frases, el Contralor confesó haber incurrido en “errores y pecados”. Pero dijo que nunca se benefició con un colón mal habido.

Luego intentó descalificar uno por uno todos los cuestionamientos por los que se le investiga y por los cuales los diputados le pidieron dejar el puesto:

Escrituras hipotecarias: Dijo que se le acusa por haber realizado escrituras sobre créditos hipotecarios, actividad que en su criterio todos los días llevan a cabo bancos, cooperativas y el comercio en general.

Créditos para financiar viajes ilegales: Negó ser o haber sido parte de alguna organización dedicada al transporte ilegal de personas hacia otros países. “Yo no puedo controlar lo que hace la gente con el dinero una vez que lo recibe”, expresó.

Cobros judiciales en su bufete: Explicó que “una abrumadora mayoría” de esos cobros no llegaron a remate pues se conciliaron previamente.

Cuestionamiento por la destrucción de una casa: Explicó que se trataba de una señora que “era precarista” y que fue desalojada por “orden de la autoridad competente”.

Y se fue en silencio

Tras refutar las denuncias en su contra, Solís tomó un nuevo aire, intentó aclarar su voz y volvió a insistir en que los diputados le deben de brindar “el debido proceso” para poder defenderse. Según dio a entender, la petición de renuncia iría en contra de ese derecho.

“Se me insta a renunciar sin que se me haya dado un instante para defenderme y referirme a los ataques que, desde el ámbito político, se han estado esgrimiendo en mi contra, desde hace tres semanas”.

De inmediato recalcó su deseo de acudir a la comisión legislativa que lo investiga. “Es lo mínimo que la Asamblea Legislativa debe otorgar a un ciudadano”, expresó.

De ahí pasó a justificar su alegato de persecución. “Está claro que que toda esta persecución montada en mi contra no es un asunto que se limite a unas cuantas firmas o algunos créditos hipotecarios”. Su tesis: una conjura política.

Luego prometió que “mientras Dios me lo permita” continuará dedicado a sus funciones de Contralor.

Tras terminar de leer el comunicado, se levantó de la silla, dio media vuelta y se marchó presuroso pese a las preguntas que quedaron flotando en el piso 13.


Diputados lamentan decisión del Contralor

Dicen que viene doloroso proceso

Diputados de varias bancadas lamentaron la decisión del contralor Álex Solís de desatender la petición del Congreso de renunciar al cargo.

Sostienen que el funcionario desaprovechó un “puente de plata” que le quisieron tender, para evitar hacerle un daño mayor a su imagen y a la institucionalidad de la Contraloría General de la República.

El miércoles anterior, 40 de 48 legisladores apoyaron una moción y le solicitaron a Solís que en las siguientes 24 horas dejara su puesto.

Vencido este plazo, anoche, públicamente, el Contralor refutó que el Congreso no le siguiera el debido proceso.

También les pidió a los diputados espacio para hacer el descargo de los hechos que se le imputan.

“Denuncio ante los costarricenses que mi prudencia y mi respeto de nada sirvieron, ya que tanto la comisión investigadora como la mayoría de los diputados ha pisoteado mis derechos fundamentales”, sentenció el Contralor ante los periodistas.

El socialcristiano Federico Vargas dijo que es “lamentable” que Solís no aprovechara la oportunidad que le dio la Asamblea Legislativa para salir de la crisis en la que está sumergido.

“Independientemente de que los hechos (que se le imputan) sean reales o falsos, lo cierto es que 40 diputados de la misma gente que lo eligió le está pidiendo que se vaya”, sostuvo el diputado.

Lo que sigue

Por su parte, Humberto Arce del Bloque Patriótico y quien lanzó los cuestionamientos contra el Contralor, calificó de terquedad la actitud del jerarca.

“Inevitablemente, hará más doloroso para él, su familia, sus amigos y el país, el proceso de remoción” advirtió Arce.

Un criterio similar exteriorizó el libertario Federico Malavassi. “Él (Solís) retó a los diputados, ahora se inicia un proceso muy doloroso que va a afectar hasta su propia familia”, sentenció.

Marta Zamora del Partido Acción Ciudadana (PAC), señaló que lo más conveniente habría sido que el Contralor dimitiera.

No obstante, la legisladora avaló que Solís le pida a los diputados derecho a la defensa.

A la vez, dijo que el Contralor dio a conocer ayer un hecho relevante para el trabajo de la comisión legislativa que indaga su caso.

Zamora se refirió a la declaración donde Solís sostuvo que el expresidente Óscar Arias conocía de antemano los hechos que ahora se le cuestionan.

“Lo hizo por despecho. Lo cierto es que cuando don Óscar (Arias) supo las cosas, le pidió que se separara del puesto”, dijo enfático el liberacionista Luis Ramírez.

Anoche no fue posible hablar con Arias.


Siempre amparado en el silencio

Tras varias semanas de intentar una entrevista, ayer, los periodistas tuvieron que conformarse con escuchar al contralor Álex Solís leer una declaración.

Después no atendió ninguna consulta y se retiró del salón.

Pero esto no extrañó a los comunicadores, porque ha sido la tónica del nuevo Contralor desde que asumió el cargo el 8 de junio anterior.

La única ocasión en que atendió a los medios de comunicación fue el 9 de junio. Ese día reconoció que hizo la firma de su hermano, Ottón, en un documento legal.

Después vino el silencio. Precisamente, en su libro Reyes sin corona (junio del 2002) Solís escribió que “los medios de comunicación asumen una función de control de los gobernantes y los servidores públicos”.

“Sólo existe libertad de prensa donde hay democracia y solo existe democracia donde existen los controles del ejercicio del poder político”, escribió Solís.

Ayer dijo que optó por no hablar con la prensa para no interferir con el trabajo del grupo legislativo que investiga su caso.

Alegó estar manteniendo “un silencio respetuoso”.

Durante las últimas tres semanas, los periodistas han visitado la casa del Contralor en Rohrmoser, lo han llamado a su oficina, a su celular y a su casa de habitación y le han enviado correos electrónicos. Pero no obtuvieron respuestas.

“Se nos dice que no se va a referir a los cuestionamientos porque hay una comisión investigando”, aseguró el codirector de Telenoticias, Ignacio Santos.

Édgar Fonseca, director de Al Día, dijo que hace dos semanas le enviaron al Contralor un cuestionario con 33 preguntas y que están esperando la respuesta.

El subdirector de Repretel, Rubén Rodríguez, contó que ellos, incluso, han estado en la casa de Solís desde las 6 a. m., pero se negó a hablarles.

El martes en la noche, Solís solo dijo “descártelo”, por la vía telefónica, cuando La Nación le consultó sobre una eventual renuncia.


Fuente: Nacion.com
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2 julio, 2004

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