Albergue para alcohólicos a paso firme

En menos de un año cuenta con recuperados

El 23 de julio del año 2003, un grupo de personas visionarias se reunieron
para sembrar una semilla y superando las barreras religiosas, sociales y económicas,
fundaron el Albergue San Martín, un lugar para los alcohólicos
que han tocado fondo.

Aquella semilla cayó en tierra fértil y según manifestó
Carlos Luis Romero Barrantes, uno de los fundadores, en menos de un año
cuentan con varios alcohólicos recuperados, lo que es muy motivante para
quienes desde el inicio creyeron en el proyecto.Con hambre, sucios, mal olientes y sin techo, así son las personas que
llegan a este sitio, donde se les ofrece un plato de comida los lunes, miércoles
y viernes, así como un baño, servicio de barbería y ropa
limpia. Todo es gratuito y se dá con mucho amor, como lo indica su lema,
con “un solo corazón.”

¿Cómo se financian?

Este albergue, ubicado al costado sur del Estadio Municipal de Pérez
Zeledón, no tiene presupuesto de ninguna entidad estatal, pero tal parece
que tampoco les ha hecho falta, porque más bien regalan alimentos y ropa
a otras entidades de beneficencia del cantón. Todo lo que dan lo
obtienen de personas generosas y de algunos comercio de San Isidro que regalan
la carne, pan verduras, leche y otros alimentos; no obstante, se solicita ayuda
económica para cubrir otros gastos generales.

Por otra parte, don Carlos Luis dijo que han tenido el apoyo de una gran mujer,
una de las fundadoras del albergue, como es Gloriela Mora Fonseca, quien generosamente
regala cien mil colones mensuales por concepto del alquiler donde se ubican.
“Somos unas ocho mujeres que colaboramos con el albergue. Lo interesante
es que toda la gente ha llegado por si misma e inclusive el comercio nos ha
brindado apoyo sin solicitarlo”, indicó doña Lela, como
es conocida popularmente.

Recuperación

En cuanto a la ayuda profesional, Romero informó que son invitados a
los grupos de Alcohólicos Anónimos, que en total hay unos 36 en
el cantón, pero asegura que el cambio está en manos de quien padece
la enfermedad. “La idea es que se alimenten, se cambien la ropa
y se vean diferente, con el fin de darle un mejor aspecto a la ciudad y para
que también sientan el cariño de alguien. A nuestro modo les sugerimos
que hay otro sistema de vida para que cambien si así lo desean, porque
en lugar de exigir, se lo sugerimos”, aclaró Romero.

Referente a la proyección del albergue, don Carlos Luis reveló
que con el apoyo del diputado del Partido Unidad Social Cristiana, Olman Vargas
Cubero, están tramitando la inscripción de la cédula jurídica,
con el fin de tocar puertas para contar con una clínica y ofrecer un
tratamiento terapéutico a los alcohólicos.

Fuga geográfica

El día de nuestra visita al albergue, llegó desde Palmar Norte,
un alcohólico en bicicleta , lo que según el señor Romero,
en ese medio se llama fuga geográfica, es decir, que la persona no se
da cuenta que la enfermedad lo acompaña adonde vaya, porque cambiando
de lugar el problema no se termina. También tuvieron un caso proveniente
de Grecia, Alajuela. Rodolfo desapareció y la familia no sabía
donde localizarlo. “La enfermedad de un alcohólico va con él
a cualquier parte”, agregó.

“Agradecemos el apoyo de la comunidad y esperamos que no se cansen de
ayudarnos, porque el alcoholismo es un mal sin remedio, pero al menos podemos
hacer algo por estas personas. Recordemos que el flagelo del alcohol es la primera
droga a nivel mundial”, terminó diciendo don Carlos Luis Romero.

En el Albergue San Martín se atiende a un promedio diario de 18 a 25
alcohólicos y también se agradece el servicio de lavandería
que les brinda gratuitamente la familia Durán Barrantes.


Grupo de alcohólicos mientras
departen los alimentos

De izquierda a derecha: Gloriela Mora F., Carlos L. Romero B., Clarita Núñez C., Antonio Guadamuz y José A. Navarro V., colaboradores del albergue.


Información tomada de

Redactó: Xinia Zúñiga J.


19 mayo, 2004

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