Al que no use el puente peatonal, que lo acompañe Dios

La persona que atraviese la calle, por no usar el puente, lo hace por su propio riesgo y responsabilidad.

Carlos L Monge B
prensa@perezzeledon.net

E
l puente peatonal de Daniel Flores fue construido con las mejores condiciones concebibles para salvaguardar la vida de las personas y si, aun así, hay quienes insisten en desafiar el peligro, que los acompañe Dios, porque las autoridades difícilmente van a poder hacer algo para evitarlo.

Una muestra del tránsito de vehículos, a media mañana. A las horas pico, el tránsito es mayor.

Una muestra del tránsito de vehículos, a media mañana. A las horas pico, el tránsito es mayor.

Un vistazo al sector donde está ubicado el puente –en el barrio Daniel Flores, del distrito Daniel Flores, de Pérez Zeledón- permite observar que la mayoría de las personas que atraviesan desde o hacia el sector comercial donde se encuentra Plaza Monte General, utiliza el puente.

Es una obra agradable, con pasillos amplios compuestos por cuatro segmentos de cada lado, que permiten llegar a la plataforma sin mayor esfuerzo. La solidez, la anchura y las barandas infunden seguridad. Reduce a un mínimo –al que la padece – la sensación de vértigo.

La inmensa mayoría de la gente utiliza el puente. ¿Qué objeto tiene desafiar el sentido común?

La inmensa mayoría de la gente utiliza el puente. ¿Qué objeto tiene desafiar el sentido común?

Pero, aun así (y a pesar de que fue instalada una malla en el centro de la carretera, para evitar el tránsito de personas) las hay que, teniendo el puente a la par, prefieren retirarse un poquito y atravesar a brincos los cinco carriles de ese transitado sector de la carretera interamericana.

En el Departamento de Ingeniería de Tránsito de Pérez Zeledón lamentan que, después de que hubo tanta presión para que se construyera el puente y de que el Estado hizo una importante inversión (243 millones de colones) haya gente que no lo utilice.

Es lo mismo que pasa en el Valle Central, donde siguen ocurriendo atropellos sobre la carretera, a pesar de que existen los puentes; lo mismo que ocurre en los cruces donde hay semáforos.

“Cultura”. Este es un contratiempo de orden cultural, en el que se puede hacer muy poco, expresaba en la mañana de hoy un oficial de tránsito de la Delegación de Pérez Zeledón. En el Cruce del Brasilia, se incluyó una zona de paso peatonal, pero hay gente que sigue atravesando en el lugar más peligroso, sólo por no caminar unos pocos metros. “¿Qué podemos hacer, para obligar a la gente a que no atraviese la carretera donde lo prefiera?”, se preguntaba.

Ni demanda mayor esfuerzo utilizar el puente. Fue construido para su seguridad.

Ni demanda mayor esfuerzo utilizar el puente. Fue construido para su seguridad.

Lo que sí es claro de entender –expresó el oficial de tránsito- es que quien atraviese la carretera pudiendo haber utilizado el puente, lo hará bajo su propio riesgo. En otros términos, el Estado tiene ahora herramientas para defenderse de las críticas y las demandas.

El puente fue construido durante los primeros meses del presente año, 2015, y se tenía prevista su habilitación para abril. De hecho, quedó abierto al público desde antes de la Semana Santa recién pasada, y sólo se espera, para darle la formalidad y lustre, que el ministro de Obras Públicas, Carlos Segnini, venga a inaugurarlo.

Es de imperio destacar, eso sí, que después de un período trágico de cinco años, en que fallecieron más de cien personas atropelladas en un trecho de ocho kilómetros de carretera, el índice de mortalidad llegó a cero, en 2013, gracias a una serie de obras públicas realizadas por el Consejo Nacional de Vialidad y el Consejo de Seguridad Vial (del Ministerio de Obras Públicas y Transportes) y el Instituto Costarricense de Electricidad, entre las que destacan las islas en el carril del centro, las demarcaciones, los sistemas de semáforos y el mejoramiento de la visibilidad en horas de la noche.


6 abril, 2015

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