Afloran mejores tiempos para el antiguo crematorio

Escolares de visita en la Finca Municipal (Foto de Archivo)

Carlos Monge
prensa@perezzeledon.net

Quienes crean que el problema de disposición de los desechos sólidos comenzaron en Pérez Zeledón con el botadero de basura de Cocorí  es que son muy jóvenes; la Municipalidad tuvo que lidiar con los residuos de la naciente ciudad de San Isidro muchos años antes de que existiera Cocorí.

La solución era práctica, aunque poco refinada. La basura se llevaba hasta una finca cedida a la Municipalidad por el entonces llamado Instituto de Tierras y Colonización (ITCO) y se le metía fuego. El olor del humo y los gases era causa de tormento para los poquísimos habitantes del sector y los muchos viajeros que se desplazaban por la Calle de Dorotea.

El crematorio estaba en la Finca Municipal, hoy convertida en el punto de referencia de un barrio rodeado de barrios: La Aurora, Las Brisas, Dorotea y La Lucha, además de las casas que han ido surgiendo junto a los caminos que han ido ramificando.

Desde que el crematorio dejó de funcionar, con el surgimiento del depósito de Cocorí, en la Municipalidad se ha pensado en darle a la finca los más diversos usos: desde utilizarla como plantel y fábrica de alcantarillas hasta convertirla en un refugio de vida silvestre que sirva, además, de pulmón a un municipio viene siendo invadido aceleradamente por el desarrollo habitacional.

Pero todos los proyectos se han ido quedando en el tintero y, mientras tanto, la Finca Municipal –en la cual hay, inclusive, un edificio- ha sido objeto de deterioro y del más desconsiderado saqueo, que incluye el robo de árboles maderables. El problema básico se presenta por falta de soberanía, porque se le administra desde San Isidro y porque carece de personal que haga presencia y la resguarde.

Pero la autorización de una plaza vigilante, dispuesta por el Concejo en el presente mes de diciembre de 2012, y la buena disposición de Aída Sánchez, titular de la Oficina del Ambiente de la Municipalidad, para trasladarse a la Finca, prometen dar un giro rápido al destino a la Finca.

De hecho, cuando lleguen Aída y su asistente, el próximo tres de enero de 2013, a instalarse en su nueva sede y el guarda llegue para iniciar la vigilancia nocturna, las cosas comenzarán a cambiar porque hay que habilitar el edificio, que hoy se encuentra desmantelado.

Luego, la limpieza de los alrededores de la sede y después, de los senderos. Porque entre los proyectos que se han mencionado (como cedérselo a organizaciones para que administren la Finca) Aída Rodríguez se inclina por convertirlo en un parque ecológico, con la ayuda de empresas y otras instituciones públicas asentadas en Pérez Zeledón.

¿Un parque ecológico cómo? Un mariposario, un jardín de orquídeas, senderos naturales, plantas medicinales, una colección de árboles, salón para capacitaciones; un Centro para la Investigación, Conservación y Educación Ambiental; exhibidores naturales. Todo un polo de atracción para turistas que, además, genere ingresos para su mantenimiento y mejoría.

Aunque con todos los inconvenientes de una “tele administración”, ya se ha venido trabajando en el proyecto. Han llegado grupos de niños de las escuelas Sinaí, Laboratorio, Sagrada Familia, La Aurora, a sembrar arbolitos.

Ha habido iniciativas desde 2008, para la definición de senderos y levantamientos de cercas. Para el año siguiente se quería el diseño arquitectónico y la disposición de presupuesto para la obra (reconstrucción de ranchos, áreas de recreo y un anfiteatro) que se iba a comenzar en el 2011.

Pero basta, por ahora, con el nombramiento del guarda y la disposición de la Oficina de Ambiente de trasladarse a la Finca Municipal, para emprender en el terreno la ejecución de uno de los grandes proyectos concebidos la Municipalidad local en todos los tiempos.


24 diciembre, 2012

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