¿Adónde fueron los señores de sombrero?

Imagen: ¿Adónde fueron los señores de sombrero?

En el Valle de El General cada vez hay menos. Parece que se han modernizado o que ya son parte nuestro pasado

Juan Diego Jara A.
djara@perezzeledon.net


Antonio Pérez no firma sino lleva el sombrero puesto.

Ya no se ven en las calles de San Isidro los señores de sombrero, parece que la tierra se los ha tragado o que el tiempo se ha encargado de fusionarlos con el resto de la gente.

En otrora eran vistos como los gamonales del pueblo, lucían su sombrero de pelo – color café, blanco o negro, para definir su hegemonía, estatus y hombría. Sin embargo los años han variado su esencia y hoy en día los señores de sombrero son pocos. Quizá porque se han amoldado a esta nueva era consumista y trivial, o porque esta prenda ahora ya no causa el efecto de antes.

La moda de antaño. Para dominguear el de pelo, para labrar la tierra el de manta, y para los mandados el de plástico de pluma. La verdad el sombrero era una moda en aquellos tiempos de romanticismo puro, decoro y transparencia, donde en el entorno vislumbraban las calles de barro, los extensos campos, las casitas de montaña y el relinchar de los caballos en un valle conocido como El General.

Don Antonio Pérez García, tiene 76 años, es vecino de barrio Los Ángeles y toda su vida ha sido agricultor, al igual que ha usado el sombrero. Él es de los pocos que se ven en nuestro cantón, pues mantiene ese atributo.

“Sí. La verdad es que cada vez somos menos y yo creo que es porque ahora los sombreros están muy caros y son de mala calidad. Imagínese que yo no firmo ningún documento sino llevo el sombrero puesto”, contó don Antonio.

Para comprar una finca, una vaca; en fin, para cerrar un trato, el sombrero estaba bien colocado en la cabeza de los “machos” del pueblo.


Cristóbal Salazar lo usa por tradición.

Por ejemplo, don Cristóbal Salazar, quien reside en Macho Mora de Páramo, y tiene 80 años de edad, manifestó que desde pequeño usa el sombrero por herencia de su papá y, sobre todo, para no dejar morir la tradición.

No obstante, considera que las gorras vinieron a desplazar el sombrero. “¡Que va actualmente son muy caros! Uno bonito me cuesta más de ¢10 mil, pero aún así no dejo de comprarlos. Además mis hijos me han regalado varios”, acotó.

¿Alguien los volvió a ver? No hace mucho, era común observar a los señores de sombrero sentados en los poyos del parque abordando curiosas tertulias; reiterativas quizá, pero con un toque de misticismo e identidad.

Es posible que la remodelación del parque y la corta de los árboles haya influido para que ya no estén allí. Pero lo cierto es, que ya sea en el corazón de la ciudad, o en las comunidades rurales, escasean estos admirables señores.


Ovidio Arguello dijo que muchos se han modernizado.

Don Ovidio Arguello, ganadero de oficio, y con 68 años a cuestas, explicó que a la escuela iba con sombrero. Considera que el fenómeno que ha originado la extinción de su estirpe es que muchos se han modernizado.

Punto de venta. El almacén El 5 Menos se ha caracterizado, con el transitar del tiempo, por ser el gran negocio del pueblo, donde se encuentran todos los enseres del hogar y hasta los sombreros. Allí muchos señores han comprado esta importante prenda.

Guillermo Araya, gerente del almacén, informó de que la venta de sombreros ha disminuido considerablemente.“Antes vendíamos decenas de sombreros, ahora un 50% menos. La gorra los sustituyó”, concluyó.

Por tal motivo, cuando se tope a uno de ellos no deje que pase desapercibido, pues los señores de sombrero ya son parte del pasado de nuestro cantón. Aunque todavía hay pueblos en donde siguen vigentes, aquí ya se les ve poco.


4 octubre, 2007

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