A pura leche de cabra, don Geremar Valverde goza sus cien años de vida

Imagen: A pura leche de cabra, don Geremar Valverde goza sus cien años de vida

Pionero del Valle de El General

Juan Diego Jara A.
prensa@perezzeledon.net

Don Geremar Valverde Vega, pionero generaleño.

El secreto de vivir cien años lo tiene claro don Geremar Valverde Vega: “tómese a diario un vaso de leche de cabra o póngale una yema de huevo al trago de vino y verá que goza un siglo de vida como yo”.

Don Geremar dio el consejo, y habrá que hacerle caso, porque la gente mayor es sabia y es un lujo escucharle. Él, muy elegante y lúcido, nos recibió en su casa de habitación en barrio Boston, donde conversamos largo y tendido sobre su centenaria vida.Este pionero del Valle de El General cumplió el pasado 14 de junio cien natalicios, ¡casi nada!, y el cumpleaños se lo celebraron a lo grande con misa y fiestón en compañía de su esposa Natalia Vega, sus diez hijos, veinte nietos, diez bisnietos y tres tataranietos.

Su familia dice que estos cien años son producto de una vida sana, honrada y, obviamente,  por la leche de cabra, la sábila en miel y todos los demás brebajes que siempre ingirió don Geremar.

“Le voy a ser sincero: el ron colorado también me ha ayudado mucho. La verdad es que soy un hombre dichoso por vivir tan bien ahora después de viejo. Es que me tienen demasiado chineado en mi casa”, acotó.

La familia Valverde Vega en la celebración de los cien años de don Geremar.

Este longevo nació en Santa María de Dota, pero se lo trajeron al Valle de El General a los cinco años, porque cuenta que su padre tenía muchas jaranas y necesitaba terrenos fértiles para sembrar tabaco.

Fue así como consiguieron tierras en Santa Rosa, donde creció y aprendió valores inquebrantables que después transmitiría a sus hijos, como el ser educado, honesto y nunca faltarle el saludo a nadie.  

Y es que través de los años,  este pionero, desarrolló una astuta carrera en la universidad de la vida como arriero de cerdos, ganadero, comerciante y combatiente de la Guerra Civil del 48,  destacadas labores que le permitieron hacer un valioso capital.

Si bien, don Geremar ostentó siempre una buena estabilidad económica nunca fue tacaño con el prójimo, pues en más de una ocasión y por su buen corazón terminó fiando a más de uno que él mismo le había prestado plata.

“Cuando yo compré aquí en Boston nadie vivía y eran puros helechales. Pero, conforme fue llegando gente, yo les vendía. El problema era que mucho pobrecito  no tenía para pagarme, entonces  yo les vendía fiado y después llegué a fiarlos para que me pagaran a mí mismo”, narró.

Aseveró, entre risas, que en aquellos años vendía a peso y medio el metro cuadrado, y que hoy, al ver todo tan desarrollado, se lamenta de haber cedido tan temprano.

Don Geremar, a sus cien años, se siente como un chiquillo de veinte, máxime, cuando lo sacan a bailar.

Anécdotas. Cuenta que  él fue quien le enseñó a Aníbal Godínez a administrar la Reina del Valle durante un mes en tiempos pasados, y  añadió que la vez que conoció el hielo, se lo terminó chupando porque no sabía que era para enfriar el trago.

Don Geremar es muy reconocido por haber realizado la cabalgata junto con Julio Durán por el camino viejo de San Isidro a San José, cruzando el Cerro de la Muerte. Tradición que muchos  generaleños han imitado.

Este personaje es un liguista envenenado, bailarín empedernido y amante del boxeo. No se pierde las luchas por la televisión.

“Ya he dicho, hay que comer de todo pero sano, hay que vivir tranquilo y ser honrado, pero recomiendo la leche de cabra, el ron colorado y la yema del huevo en el vino para que puedan llegar a los cien años”, concluyó don Geremar.


22 junio, 2011

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